CHRISTCHURCH: DE CATEDRAL INGLESA A EDIFICIO FANTASMA

En el número 134 de la calle Artículo 123, del Centro Histórico de la Ciudad de México, se levanta una construcción muy singular. Su silueta inclinada y silenciosa parece resistirse al paso del tiempo. Con arcos ojivales, ventanas apuntadas y muros de piedra, recuerda una escena más propia del Londres decimonónico que de la Ciudad de México actual.

Se trata de la antigua ChristChurch, primera catedral anglicana construida en México, un inmueble que durante décadas fue símbolo de la presencia británica en la capital del país y que hoy permanece como uno de los edificios más enigmáticos de esa zona. La iglesia surgió en una época en que México comenzaba a abrirse a nuevas corrientes religiosas.

La comunidad anglicana llevaba celebrando servicios religiosos desde 1871 en distintos espacios de la ciudad, incluyendo viviendas particulares, la biblioteca del ex convento de San Francisco y sedes de organizaciones británicas. Sin embargo, fue durante el gobierno de Porfirio Díaz cuando se permitió la construcción de un templo protestante permanente.

La iglesia porfiriana se encuentra abandonada debido a su estado tras los sismos del 19 de septiembre de 1985. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

La colocación de la primera piedra fue en 1895 y el templo abrió formalmente sus puertas al culto en 1898. Fue una respuesta al crecimiento de la colonia británica establecida en la capital mexicana esos años, integrada por empresarios, comerciantes y diplomáticos que participaban en los proyectos económicos impulsados por el régimen de don Porfirio.

La obra tiene estilo neogótico, corriente arquitectónica inspirada en las grandes catedrales medievales europeas. Algunas fuentes atribuyen el proyecto al arquitecto Harwood H. Simpson, y otras citan la participación del diseñador Charles EamerKempe, reconocido por sus vitrales y trabajos decorativos en templos anglicanos. Ambos eran británicos.

El resultado fue una construcción singular para el México de finales del siglo XIX, y durante más de 80 años, ChristChurch fue lugar de oración, allí se celebraron bautizos, bodas, festividades religiosas y actividades comunitarias. Sirvió de escuela dominical y hubo eventos sociales que fortificaron la identidad de la comunidad británica en México.

Entre ellos destacó el tradicional bazar navideño, una costumbre iniciada en el siglo XIX que continúa realizándose hasta hoy en la nueva sede de la congregación. Sin embargo, el crecimiento urbano transformó el entorno. Lo que a finales del siglo XIX era una zona residencial tranquila terminó convirtiéndose en zona comercial cada vez más bulliciosa.

Por ello, en 1970 la comunidad anglicana decidió construir una nueva catedral en Lomas de Chapultepec. El traslado definitivo se concretó en 1984, un año antes del terremoto que cambiaría para siempre el destino del viejo templo. El sismo del 19 de septiembre de 1985 causó daños estructurales severos; por fortuna ya estaba totalmente deshabitado.

El edificio sufrió deformaciones, grietas y un notable desplome que hizo imposible su uso religioso. Aunque no colapsó, quedó inutilizado y fue abandonado como espacio de culto. Los especialistas determinaron que los daños eran demasiado graves para devolverle su función original. Sin embargo, años después, el inmueble tuvo una segunda vida.

Sus instalaciones albergaron brevemente al llamado Museo Británico-Americano, un pequeño espacio dedicado a difundir la historia de la presencia británica en México. El proyecto tuvo corta duración y luego cerró sus puertas, dejando nuevamente al edificio en una especie de limbo patrimonial. Actualmente, ChristChurch sigue cerrada al culto.

Sin un uso permanente, su estructura inclinada, visible desde varios puntos de la calle, la ha convertido en una referencia urbana y en uno de los ejemplos notables de arquitectura neogótica del Centro Histórico. Aunque deteriorada, continúa atrayendo a historiadores y curiosos que ven en ella una ventana a una faceta poco conocida de la historia capitalina.

Aunque deteriorada, continúa atrayendo a historiadores y curiosos que ven en ella una ventana a una faceta poco conocida de la historia capitalina. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

Los arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señalan que el predio colindante “ha revelado vestigios de distintas etapas de la historia de esta ciudad, desde materiales prehispánicos hasta sistemas constructivos coloniales y decimonónicos”, lo que confirma, dicen ellos, la riqueza histórica del entorno donde se levantó el templo.

Muchas personas lo confunden con una iglesia medieval europea debido a su apariencia. Otras lo conocen como “la iglesia inclinada”, y la comparan con la Torre de Pisa. Pero por las noches, su silueta oscura y sus ventanales vacíos han alimentado leyendas urbanas y relatos de apariciones fantasmales que asustan a vecinos y comerciantes de esa zona.

Más de 125 años después de su inauguración, ChristChurch sigue de pie. Ya no resuenan en su interior los himnos anglicanos ni las voces de la comunidad británica que la erigió. Sin embargo, sus muros cuentan una historia poco conocida, la de una Ciudad de México cosmopolita, abierta al mundo y marcada por la convivencia de culturas disímbolas.

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