EL EXCÉLSIOR DE RAFAEL ALDUCIN BEDOYA
Paseo de la Reforma esquina con Bucareli, “La Esquina de la Información”, y “El Palacio de Excélsior”, es el mismo sitio y el mismo inmueble, de elegante y sobria belleza, añejo abolengo y sólida presencia. Fue inaugurado el 30 de diciembre de 1924 como uno de los primeros edificios diseñados en el país específicamente para una empresa periodística.
Tras la ceremonia inaugural, de sus talleres salieron diariamente miles de ejemplares que narraron guerras, revoluciones, elecciones, terremotos, justas deportivas y episodios que marcaron la historia nacional. Se trata del histórico edificio de Excélsior, cuya dirección es Bucareli 17, una de las construcciones periodísticas más icónicas de todo México.
Su silueta de granito rojo, visible desde Bucareli y Paseo de la Reforma, representa la memoria de uno de los diarios más influyentes del siglo XX mexicano, pero también constituye un valioso ejemplo de la arquitectura posrevolucionaria que acompañó la modernización de la capital; es el sueño de un periodista convertido en gran realidad.

Esta historia comenzó con el periodista poblano Rafael Alducin Bedoya, quien fundó Excélsior el 18 de marzo de 1917. El crecimiento acelerado del llamado “Periódico de la vida nacional” pronto obligó a buscar una sede propia que reuniera redacción, talleres de impresión, oficinas administrativas y servicios tecnológicos de vanguardia para la época.
De acuerdo con el archivo del propio diario, los primeros ejemplares se imprimieron muy cerca de la hoy Plaza de la República, en la zona de Rosales y Colón. Luego, la empresa se trasladó a la entonces calle de Nuevo México, hoy Artículo 123. Sin embargo, Alducin aspiraba a algo mucho más ambicioso, un auténtico palacio para el periodismo mexicano.
La misma fuente destaca que durante un viaje a Europa, el poblano contrató al arquitecto italiano Silvio Contri, reconocido por haber participado en la construcción del Palacio de Comunicaciones y Obras Públicas, actual sede del Museo Nacional de Arte (Munal). El proyecto fue aprobado en 1922 y ese mismo año iniciaron los trabajos de construcción.
El terreno elegido tiene (desde entonces la tenía) una historia singular. El predio de más o menos mil 500 metros cuadrados ocupaba una zona fangosa donde funcionarondurante el Porfiriato las famosas albercas y baños públicos Pane, Blasio y Osorio, famosos sitios de recreo muy concurridos por familias y parejas capitalinas desde finales del siglo XIX.
La construcción estuvo a cargo del propio Contri. Su equipo de trabajo esencial estuvo conformado por Carlos Borgatt como director de obra, apoyado por el ingeniero Miguel Rebolledo, y el arquitecto Manuel Marroquín y Rivera. Los trabajos, más difíciles de lo pensado, se prolongaron durante dos años y concluyeron al iniciar diciembre de 1924.

En realidad, fue un edificio adelantado a su tiempo. La nueva sede impresionó a toda la capital del país por su modernidad. Con cinco niveles incluido el sótano, elevador para personas, montacargas, talleres de impresión, departamentos de prensa, archivo, áreas de rotograbado, almacenes, biblioteca, salas de lectura, oficinas administrativas, y redacción.
Todas las áreas estaban conectadas a través de una compleja red de pasillos y escaleras que permitía coordinar la producción diaria del periódico. La construcción presentaba dos fachadas monumentales de granito rojo, una sobre Bucareli y otra sobre Reforma. Así, a simple vista, eran edificios distintos, pero en realidad era un solo conjunto arquitectónico.
Los trabajos de herrería fueron elaborados en Florencia, Italia, y numerosos materiales fueron adquiridos directamente en Europa por instrucciones de Alducin, quien supervisó personalmente el proyecto. Entre las curiosidades sorprendentes del inmueble figura la instalación de la estación radiofónica Excélsior-Parker, identificada con las siglas CYX.
Considerada una apuesta tecnológica innovadora de la empresa periodística, la emisora fue inaugurada en marzo de 1924 con una inversión cercana a los 60 mil pesos, una cifra extraordinaria para la época. En la azotea se colocó una antena luminosa con el nombre de Excélsior que podía observarse desde distintos puntos de la gran Ciudad capital.
Lamentablemente, aquel acto público sería una de las últimas apariciones de don Rafael Alducin. 10 días después falleció tras sufrir un accidente ecuestre en Chapultepec. Pese a que su muerte conmocionó al gremio periodístico, la construcción continuó hasta concluir meses después. En homenaje, se colocó un busto suyo en el patio principal del edificio.
Desde entonces, Bucareli 17 fue conocido como “La Esquina de la Información”. Por sus oficinas desfilaron figuras legendarias del periodismo mexicano, reporteros, fotógrafos, caricaturistas y corresponsales nacionales e internacionales, quienes, con valor, entrega y oficio, cubrieron las principales noticias que fueron forjando la historia reciente del país.

Ejemplo de lo anterior, la Expropiación Petrolera, la II Guerra Mundial, el movimiento estudiantil de 1968, los Juegos Olímpicos de México 68, los mundiales de fútbol de 1970 y 1986, los terremotos de 1957 y 1985, y fallecimientos que marcaron la vida nacional, como los del actor y cantante Pedro Infante, y los muralistas Siqueiros, Rivera y Orozco.
Una anécdota muy curiosa y poco conocida refiere que durante varias décadas la antena luminosa instalada en la parte superior del edificio anunciaba puntualmente los resultados de importantes funciones de boxeo. Dependiendo del vencedor, la luz cambiaba de color y podía apreciarse incluso desde zonas alejadas de la ciudad. No había tantos edificios.
En 2016 concluyó una etapa histórica de Excélsior en ese histórico edificio, cuando las áreas editoriales abandonaron definitivamente Bucareli 17 para trasladarse al sur de la ciudad. Sin embargo, el edificio continúa siendo un referente arquitectónico importante de la avenida. Además, es punto obligado para historiadores, arquitectos y periodistas.

