CUANDO “PUEBLO VIEJO” SE CONVIRTIÓ EN “EL REBOZO DE SOLEDAD”
La estancia en Guanajuato e Irapuato del elenco de una de las
más icónicas películas de la Época de Oro del cine mexicano
El sábado 2 de febrero de 1952, el semanario Estado de Guanajuato publicaba en su portada el siguiente encabezado:
Destacados artistas del cine nacional se
hallan en esta, para filmar una película
Tenía el siguiente sumario:
“Se refiere al viejo mineral de
Marfil y lleva por nombre,
se dice, “La ciudad muerta”
y otro más:
“Varias escenas se han tomado
ya aprovechando los arcos de
la calle Padre Belaunzarán”

Se trataba de una cinta que terminaría llamándose El rebozo de Soledad y aunque la mayor parte se rodó en el municipio de Irapuato, el hecho causó revuelo en una ciudad que ya había sido escenario de varios filmes, especialmente en Bugambilia, filmada en 1944, en la que decenas de residentes participaron como extras en varias escenas.
La nota publicada en el semanario, el impreso local —que competía con El Sol de León y Guanajuato. Diario del Bajío—, señalaba que el elenco y los técnicos de la producción se hospedaban en el Hotel Orozco, el más importante de la ciudad en ese momento, ubicado en Paseo de la Presa, derrumbado en la década de 1980 y convertido en jardín adjunto a las oficinas del DIF estatal.
Ahí estaban los actores Domingo Soler, Carlos López Moctezuma, Gilberto y Raúl Martínez Solares y Arturo de Córdoba, así como Roberto Gavaldón, el director y la estrella, la actriz Estela (sic) Inda.
Se encontraban en el hotel desde el miércoles anterior (30 de enero) y ya habían rodado escenas en Marfil, los arcos de la calle Padre Belaunzarán y Nochebuena. El periódico anunciaba que habría escenas a filmar en el poblado de Jaripitío, lo que actualmente se conoce como Aldama, del municipio de Irapuato.
Fueron locaciones para la ambientación de un pueblo ficticio llamado Santa Cruz, que un letrero señala a 60 kilómetros de Morelia, pero donde sus habitantes tienen una mezcla de modismos regionales que van del centro al país a la península de Yucatán, como el uso de la palabra “huacha” (campesina).

La trama
El médico Alberto Robles (Arturo de Córdova) se siente un fracasado porque no logró concretar ninguno de los sueños que tuvo al estudiar medicina y posteriormente irse a trabajar a su pueblito natal, Santa Cruz.
Rememora cuando estuvo en el pueblo y llegó con el padre Juan (Domingo Soler), su amigo, hombre de sabias reflexiones. Ahí el galeno ve cómo un cacique, David Acosta (Carlos López Moctezuma) se aprovecha de la ignorancia de los pobladores hasta que se confronta con un lugareño, Roque Suazo (Pedro Armendáriz), un tipo honrado a carta cabal, pero impulsivo.
En ese entorno de cacicazgo y lucha por la tierra surge la figura de (Stella Inda), de la que se enamora Suazo. El médico cura al hermano de la chica (Jaime Fernández) y ella en agradecimiento y por admiración, limpia el consultorio del galeno, quien también termina por enamorarse de ella.
La confrontación entre Suazo y Acosta envuelve un cinedrama: cuando el doctor decide confesar a Soledad su amor, se entera que ella fue violada por el impulsivo. El final es de tragedia y muerte, en donde una prenda encierra el drama social y amoroso: la mujer debe casarse con un albo rebozo de seda. Cierra con una crítica al mercantilismo y falta de ética de los profesionales de la medicina. Gavaldón siempre tuvo posturas de crítica social en sus películas.

Los escenarios
Las tomas son cerradas y no es fácil distinguir las locaciones del estado, pero hay similitudes con la zona del río Guanajuato, en Marfil. También resalta una escena donde al fondo se ve la peña rocosa del Cerro de la Bufa, probablemente tomada desde Noche Buena.
Lo que sí puede identificarse es la Casa Grande de la exhacienda de Jaripitío, ubicada en la calle Hidalgo de lo que ahora es la comunidad de Aldama, entre Irapuato y Silao.
Hay escenas en la estación Villalobos y la exhacienda de Márquez, cercana al lugar. En la escena aparece la máquina 658, de Ferrocarriles Nacionales de México, que era la que jalaba vagones de carga y de pasajeros para cubrir la ruta Irapuato-Silao-Guanajuato. Era la famosa “Burrita”, que paraba en esa zona para comunicar a habitantes de varias rancherías de la región con las cabeceras municipales.
En la cinta se percibe un puente antiguo que ya no existe en su versión original, por lo menos en Guanajuato. Por las características del entorno puede tratarse de un puente ya modificado de Marfil, por donde pasa el río Guanajuato.
Las imágenes del templo del pueblo fueron rodadas en el exconvento de Churubusco, aunque en Irapuato hay quien afirma que las del interior fueron en el templo de la Soledad. Por el estilo de sus columnas y altar, no corresponde al recinto irapuatense.
Actualmente la Casa Grande de Jaripitío está abandonada y en deterioro. Sólo la prensa local ha intentado un rescate de uno de los contados escenarios fílmicos que ha tenido la ciudad fresera.

Ciudad locación
Desde la década de 1940, Guanajuato se estaba convirtiendo en escenario para diferentes cintas y la principal fue Bugambilia, con Dolores del Río y Pedro Armendáriz. En 1953, Arturo de Córdoba regresó a la ciudad para protagonizar Él, otra gran película, esta vez dirigida por Luis Buñuel, quien en 1949-1950 había dirigido a Stella Inda en el polémico filme Los olvidados.
El cine refrendaba la imagen de Guanajuato como ciudad conservadora. En El rebozo de Soledad sus ruinas son aprovechadas para mostrar a una ficticia Santa Cruz pobre y abandonada. De ahí posiblemente el título inicial de La ciudad muerta. En la versión en alemán, la cinta se llamó Der Artz von Santa Cruz (“El doctor de Santa Cruz”). La cinta habría de ganar arieles y Gavaldón se consagraría con varias cintas más y habrían de pasar 20 años más para que la ciudad tuviera su fama fílmica más trascendente gracias a las momias de Guanajuato y el Enmascarado de Plata.

