HISTORIA, PRENSA Y ARCHIVOS: LA HERENCIA DE JESÚS RODRÍGUEZ FRAUSTO
Guantes de látex y cubrebocas. El papel hecho pergamino se ha fragmentado. Hay que tomarlo con un cuidado que huele a amor, para no destruir más ese impreso donde está la foto posada del gobernante, donde patean un pesado balón de cuero, donde la bella luce su corona de reina, donde se ve la calle que entonces les parecía ya vieja y la comparaban con la modernidad de su tiempo, donde el rostro destrozado del macheteado permanece abierto, como mirando a quien lo mira, como reclamando el volver a recordar su tragedia o como agradeciendo el mantener viva su memoria.
El trabajo en las hemerotecas de los archivos estatal y municipales se hacía tradicionalmente para reportaje histórico o buscar alguna versión de un acontecimiento o de alguno no consignado en documentos oficiales.
Sin embargo, existe otro enfoque: la prensa como objeto de estudio. Un periódico en un archivo y hacer del documento una historia en sí es posible gracias al trabajo archivístico, historiográfico y hemerográfico de don Jesús Rodríguez Frausto.

En 1961, la Universidad de Guanajuato publicó Orígenes de la Imprenta y el Periodismo en Guanajuato, de la autoría de Rodríguez Frausto, marcado como un gran arranque del inicio de abordar a los periódicos antiguos como objetos de estudio de la historia. Le seguirían Salvador Ponce, María de la Cruz Labarthe, Claudia Herbert, Carlos Armando Preciado y otros más, gracias a lo que heredó el maestro, investigador, historiador y fundador y titular del Archivo Histórico de Guanajuato durante 32 años.
De León para el mundo
Nuestro personaje nació en el Barrio de la Conquista de la ciudad León, el 19 de febrero de 1922. Hijo de don José Rodríguez Alatorre y doña Juana Frausto de Durán, fue bautizado en la Parroquia del Sagrario el 19 de marzo de ese año.
Datos publicados por Luis Armando Salcedo Vallejo indican que don José fue un reconocido artesano de la rebocería y que falleció en abril de 1928, cuando Jesús tenía 6 años de edad y “se refugiaría bajo la abnegación maravillosa de su madre, y la generosidad y afecto de su hermano mayor José”.
Estudió primaria en la Escuela Oficial que le llamaban “De Lourdes”, situada al lado del templo del mismo nombre (de 1929 a 1932). Al año siguiente, señala el reseñista citado, cuando cursaba el cuarto año de primaria, suspendió sus estudios y se trasladó con su familia a la ciudad de México, para que su hermano mayor pudiera ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México, y cursar la carrera profesional de derecho.
Salcedo Vallejo añade que “a partir de entonces, sus estudios se desarrollaron de forma bastante irregular en diferentes escuelas como la Secundaría Núm. 7, la Escuela Libre de Arte y Publicidad, la Academia Nacional de San Carlos en 1937, y más tarde, la Escuela Nacional Preparatoria” y que en todas ellas obtuvo altas calificaciones. Luego viene lo interesante:
En 1943, cuando estudiaba en la Escuela Libre de Arte y Publicidad, comenzó a ocupar sus horas libres en asistir a la Hemeroteca Nacional de México (que en aquellos años se encontraba a dos cuadras). La lectura de periódicos y revistas antiguas le despertó el amor por la prensa en tanto historia.
Rodríguez Frausto comenzó a escribir sobre la Fiesta Brava. Su primer artículo versó sobre “La historia de la Gaonera”, trabajo dedicado al matador leonés Rodolfo Gaona, obra publicada en la revista La Lidia el 28 de abril de 1944.
Su gusto por la investigación histórica lo llevó a escribir “Monografía taurina de León de los Aldama”, que publicó en la reconocida revista de toros La fiesta, de la Ciudad de México, en sus ediciones correspondientes al 16, 23 y 30 de enero de 1946.
Salcedo narra que el periodista Roque Armando Sosa Ferreyro, colaborador para revistas y periódicos como Últimas Noticias, El Universal Ilustrado, Excélsior y jueves de Excélsior, influyó en el joven Jesús, quien en 1946 ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria, para estudiar el bachillerato de Leyes hasta 1947. Luego continuó su formación en la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde cursó la carrera de maestro en Historia de México, cuando su sede estaba en la conocida “casa de los Mascarones”, ubicada en la antigua calzada de Tacuba, hoy Ribera de San Cosme, en la Ciudad de México.

De regreso a la tierra natal
Dice Salcedo que “Durante ese tiempo de preparación académica, no dejó de publicar artículos de carácter histórico sobre León, su tierra natal”, a la que regresaría.
En 1945, el Colegio del Estado de Guanajuato adquirió el rango de Universidad. El 31 de enero de 1947, la Junta de Administración Civil dirigida por Eugenio Yllades Arizmendi, celebró un convenio con Armando Olivares Carrillo, primer Rector de la Universidad de Guanajuato, para la custodia y resguardo de los documentos antiguos a favor de la institución. Quedaron en manos de un reconocido decano: Fulgencio Vargas, que lo colocó en un espacio del Patio del Antiguo Colegio Jesuita.
En 1953, el estado celebró el bicentenario del natalicio de Miguel Hidalgo y se armó un debate de si era nacido en Pénjamo o Abasolo; Rodríguez Frausto abonó a la polémica al escribir como proyecto de tesis que “Hidalgo no era guanajuatense”, en el que afirmaba que cuando Hidalgo nació en Pénjamo en 1753, su jurisdicción todavía no se conformaba a la Alcaldía Mayor de Guanajuato. Y agravio mayor para los capitalinos: era leonés porque Pénjamo era jurisdicción de la alcaldía mayor de León.
Escribió tanto que no se tituló, pero su obra ya era reconocida. Por eso, tras concluir su carrera en 1954, fue invitado por Antonio Torres Gómez, en ese momento rector de la UG, para que se hiciera cargo de la organización y dirección de la dependencia universitaria que, con el tiempo se llegaría a conocer por el nombre de Archivo Histórico de Guanajuato.
Jesús Rodríguez Frausto inició labores el 7 de mayo de 1954 la labor encomendada y se fue a vivir a la capital del estado. Afirma Salcedo:
“Con los años, el maestro Jesús Rodríguez Frausto llegó a convertir una bodega de documentos en un archivo de vanguardia para mediados del siglo XX con lo que posibilitó su conversión en una valiosa herramienta para reconstruir la historia de Guanajuato ciudad —y, en alguna medida, del estado-“.
Gracias, don Jesús
Aclara el historiador Ernesto Camarillo que hay otros pioneros de la creación de archivos y la investigación histórica a partir de documentos, como Lucio Marmoleo, Agustín Lanuza y el mismo Fulgencio Vargas. Sí, pero la aportación adicional de Rodríguez Frausto fue su amor por la historia de la prensa.

Como la Universidad de Guanajuato no tiene la carrera de comunicación o periodismo y las universidades privadas no hacen investigación histórica, poco se ha escrito sobre la historia de la prensa guanajuatense. Eso poco, empero, se debe mucho al maestro Jesús Rodríguez Frausto. Su hija Leticia Emilia, se tituló como licenciada en Comunicación por la Universidad de León en 1995 con la tesis Origen de la imprenta en León (1840-1890).
El maestro Rodríguez Frausto falleció en 2005. Se le honra y recuerda por su aportación a la labor archivística en el estado y ese homenaje se le extiende por su aportación a la historia de la prensa, la imprenta y el periodismo y, especialmente, por hacer de los periódicos una hemeroteca y evitar que esas hojas de libertad de expresión terminaran como limpiaventanas, maduradoras de frutas, protectoras de tepalcates o, peor aún, que tuviesen usos escatológicos.
Gracias a Luis Armando Salcedo Vallejo por acordarse del maestro y se extiende el agradecimiento a Rogelio Abraham Jaramillo López, de la Jefatura de Acervos de Apoyo del Archivo Histórico Municipal de León (AHML), por apoyarle en la consulta de datos para hacer referencia a la obra de don Jesús (y también a quien esto escribe por el apoyo para la consulta hemerográfica dedicada a la tesis de maestría sobre la historia de la prensa de Guanajuato durante la revolución mexicana y la historia de la nota roja guanajuatense del siglo XX).
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No mencionaron de su libro “Juventino Rosas. Notas nuevas sobre su vida”. En 1969, terminó de escribir y editar la primera biografía de Juven
tino Rosas Cadenas, el historiador Rodríguez Frausto. El libro anterior
de Jesús C. Romero y este de Jesús Rodríguez Frausto, fueron el primer
parteaguas de biografías exclusivas de Juventino Rosas, sin escribir con
telaraña de falsedades de su vida del compositor santacrucense, siendo
los primeros, Romero y Rodríguez Frausto, escribiendo y publicándose
de la vida y obras de Juventino, con investigación histórica-biográfica,
indagando más profundo en archivos, con veracidades. El libro de 1969
de Rodríguez Frausto, fue el primer libro con un ensayo biográfico de
Rosas, exclusivamente de él. Aciagamente, pese a ser investigación his
tórica-biográfica con veracidades de Jesús Rodríguez Frausto, continua
ron algunas inexactitudes del origen de su sangre, de sus familiares, en
donde vivió, grupos de cámara, orquestas, éxitos, triunfos, enfermedad
y su muerte. Afortunadamente, a partir del parteaguas de Jesús C. Romero y Jesús Rodríguez Frausto, continuaron investigando más y no seguir con la telaraña de falacias de su vida de Juventino, otros biógrafos, y principalmente escritores.