LA SENSACIONAL FUGA DE “EL CAPITÁN FANTASMA” DEL PENAL DE SALGADO
Captura, estancia y evasión de un personaje del que se hizo apología del delincuente
El 27 de agosto de 1957, la capital de Guanajuato fue orgulloso escenario de una noticia nacional: Santiago Reyes Quesada, conocido como “El Capitán Fantasma”, había sido detenido en pleno centro de la ciudad, acompañado de dos jóvenes y bellas mujeres; el 27 de julio de 1958, fue motivo de vergüenza para el gobierno estatal: el afamado delincuente se fugó del penal estatal de Salgado. Escapó gracias a que una hermosa mujer introdujo en visita conyugal un artefacto para que el hombre cortara los barrotes y se fugara un domingo de apagón de electricidad.
Fue ladrón de autopartes y carterista, que terminó por cometer homicidios y que pasó a las páginas de la historia por fugarse de distintas cárceles del país. Una de ellas fue la que entonces tenía la ciudad de Guanajuato.

Tristemente célebre desde adolescente
Santiago Reyes Quesada nació en Los Ángeles, California, en 1923, pero fue llevado y criado en la ciudad y puerto de Tampico, donde comenzó su carrera delictiva. Cuenta la leyenda urbana tampiqueña que a los 6 años de edad cometió su primer robo con su propia familia al apropiarse de monedas y entre los 8 y 12 años de edad ya era apodado “El Jimmy” y se dedicaba al robo de piezas de automóviles.
También ahí inició su historial de fugas. Se consignan las que aparecen en la narrativa popular, con la aclaración que sólo las de Tamaulipas tienen confirmación vía los periódicos de la época:
La primera ocurrió en 1938. Había sido arrestado a los 15 años de edad por robar autopartes en Tampico, Tamaulipas, fue enviado a un tribunal de menores, donde aprendió carpintería y ebanistería, conocimientos que usaría para fugas futuras. Allí escapó sin problemas poco antes de cumplir 60 días. Ya libre, reinició su carrera criminal.
Un año después fue detenido en la ciudad de México por robo a comercios, regresó a la cárcel y se fugó un domingo entre las visitas. Fue recapturado en Morelos y se escapó escondido entre la basura, para lo cual enamoró a un celador homosexual.
El 1945 lo arrestaron otra vez, pero sobornó a dos custodios para que lo dejaran escapar. De ahí se fue a Michoacán, luego a Jalisco, donde fue encarcelado en Oblatos y compró la ayuda de los guardias para escapar.
Regresó a la ciudad de México, donde compró un uniforme militar, se fabricó una credencial falsa a nombre de Roberto López Hernández y a su auto le puso un escudo de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA).
Tres años más tarde, “El Capitán” cayó de nuevo en manos de la policía y fue encerrado en la famosa prisión de Lecumberri. Ahí se hizo pasar por comisionado de la dirección para abandonar la cárcel.
Tras su estancia en el centro del país, regresó a Tamaulipas, donde fue otra vez apresado. En febrero de 1950, tuvo otra fuga legendaria: se escapó de la prisión de Tamatán, en Ciudad Victoria, oculto dentro de un carrito de madera o camión de basura que él mismo fabricó y que supuestamente era el regalo para un niño.
De nuevo se fue la ciudad de México, donde fue otra vez capturado. En esta ocasión fingió estar enfermo para que lo llevaran a un hospital, de donde se fugó sin ningún problema para retornar a Tamaulipas, donde continuó con su carrera delictiva y fue nuevamente capturado, esta vez por entrar a robar la casa del político Manuel A. Ravize.
Había sido internado en la cárcel de Andonegui, de Tampico. Hábil e inteligente, en el taller del penal hizo una cantina de madera y se la ofreció como regalo al gobernador Horacio Terán. Se metió en ella y cuando la sacaron de la cárcel salió de su escondite y se fugó el 11 de noviembre de 1956.
Ya para entonces el juvenil mote de “Jimmy” había sido cambiado por el que le distinguió el resto de su vida: “El Capitán Fantasma”. El apodo respondía a otra de sus características: vestía como militar para cometer sus delitos. Las fugas registradas en Tamaulipas están consignadas en El Sol de Tampico, por lo que el resto de los relatos podrían tratarse de la construcción del mito en torno al personaje.
Hizo historia en Guanajuato
En Tamaulipas lo tenían fichado y ubicado y con riesgo de sufrir daño más allá de la cárcel, pues había involucrado en sus delitos a la clase política local. Así que regresó al centro del país y en 1957 supieron de él.
El modus operandi del delincuente, especializado en robo de autos, se había vuelto más violento. El periodista David García Salinas, en la página 119 de su libro La derrota del Capitán Fantasma, así lo ilustra:
“En esos meses se intensificaron los asaltos y asesinatos de taxistas y choferes particulares. En el Distrito Federal aparecieron los cadáveres de tres de ellos, uno fue identificado como Rigoberto Mondragón Villarreal; en Aguascalientes fue victimado Joel Nieto; en Celaya el manejador Leandro Muñoz Ortiz, a quien hurtaron su coche Mercury y lo mataron a balazos”.En León encontraron a otro chofer asesinado: Ignacio Loza, victimado de dos tiros. Miguel Ricoy, investigador de la policía judicial de Guanajuato, refiere García Salinas, encabezó la búsqueda de la banda criminal.
No se supo del delincuente hasta que el martes 27 de agosto fue encontrado y recapturado de manera fortuita en la ciudad de Guanajuato. Ésta es la versión de García Salinas, reportero estrella de la nota roja del periódico La Prensa, de la ciudad de México:

El grupo de búsqueda de la Policía Judicial había acudido al Cerro del Cubilete ante el “pitazo” de que un militar se encontraba en la zona. Al llegar vieron que era un viejo oficial. Se regresaron a la capital del estado a comer “en un restaurancito” cercano a la comandancia y “a las cuatro treinta de la tarde se les veía circular por las calles de la pequeña ciudad”, cuando les llamó la atención un auto último modelo que circulaba a velocidad exagerada en la calzada de Guadalupe, “tripulado por un elegante militar, blanco, de bigote recortado, al que escoltaban dos jóvenes y bellas mujeres”.
Los judiciales lo persiguieron, alcanzaron, obligaron a parar y le hallaron armas y herramientas. Según García Salinas, el judicial Ricoy pidió dinero a Santiago Reyes para dejarlo en libertad, pero “El Capitán Fantasma” le dijo que lo detuviera. En las oficinas de la judicial, ubicadas en lo que hoy es el Museo de los Tres Poderes, les presumió que había escapado de cárceles de varias ciudades.
La versión guanajuatense es diferente a la del periodista chilango:
Ese 27 de agosto de 1957, en la Calzada de Guadalupe, el policía Judicial Antonio Sánchez Franco, conocido como “El Choyas”, se encontró con un ciudadano que presumía un reloj de oro que acababa de comprar a un militar momentos antes.
El judicial intuyó que se trataba de un objeto robado y fue en busca del vendedor: supo que se trataba de “El Capitán Fantasma”. A sabiendas de que estaba ante un hombre peligroso e inteligente, “El Choyas” lo persiguió discretamente, lo sorprendió en la casa de un amigo y ahí mismo lo detuvo al hacer migas con él y ganarse su confianza. Santiago no opuso resistencia: reconoció que había sido detenido con inteligencia.
La versión anterior fue narrada en entrevista por su hijo Daniel Chávez Hernández, quien heredó la concesión de explotar el embarcadero de la Presa de la Olla, misma que el gobernador Juan José Torres Landa otorgara años después al policía judicial.
La apología del delincuente
Como la aprehensión fue por el asesinato de uno de los compinches, ocurrido en Celaya, el detenido fue trasladado a aquella ciudad para que declarara ante el ministerio público. Su comparecencia generó furor en la prensa estatal y la celayense se dio vuelo con crónicas, entrevistas y reportajes.
El caso que tuvo resonancia nacional.Los diarios de la cadena García Valseca de Celaya y León le dieron una gran cobertura. La captura del “tristemente célebre” personaje fue destacada en la portada de El Sol del Bajío: “FUE DETENIDO EL CAPITAN FANTASMA”. Le antecedía el “balazo” de “La Ambición del Dinero Perdió al Capitán Fantasma, Según Declaró el MP” y seguía con un sumario: “No le dieron tiempo de usar su pistola. Fué en Guanajuato” (El Sol del Bajío, miércoles 28 de agosto de 1957).
El Sol de León destacaba en su plana de policía una “cabeza pesada” (72 puntos y en negritas): “Atrapan al Capitán Fantasma”. El diario consignó que “el tristemente célebre delincuente de fama nacional”, “Abiertamente confesó todos sus crímenes ante la prensa de Celaya” y remata con un sumario de antología de clasicismo “cabeceo” de la nota roja: “Al Contrario de Otros Delincuentes de su Calaña, no se Dice Víctima de la Sociedad, y Sostiene que es Pillo por Naturaleza”.
“El Capitán Fantasma” fue interrogado por elementos de la policía judicial y ante ellos dijo ser culpable de al menos 17 asesinatos y muchos más robos, además de utilizar insignias propias de las fuerzas armadas con una identidad falsa a nombre de Roberto López Hernández (versión publicada en El Sol de Guanajuato y El Sol de León).
La crónica consigna que “se presentaron varios reporteros que lo empezaron a interrogar auxiliados por agentes policiacos” y que “a los reporteros les dijera el por qué había asesinado tan cobardemente al chofer Leonardo Muñoz Ortiz”. Les contó que, junto con otros cómplices, cometió varios robos y se hizo de un automóvil en Aguascalientes; que la banda se trasladó a León, donde gastaron generosamente dinero, pero tuvieron una discusión y el chofer, Leonardo Reyes, huyó con parte del botín. Santiago lo encontró más tarde en Celaya y ahí lo mató (El Sol de León, plana de policía, miércoles 28 de agosto de 1957). Días después, El Sol del Bajío consignaba que el detenido negaba haber asesinado al conductor.
Mientras que el diario leonés publicaba generalidades, el celayense era prolijo en la cobertura y seguimiento del caso. Las declaraciones ante el agente del ministerio público y ante el juez penal fueron cubiertas con profusión desde el 28 de agosto hasta el 1 de septiembre, cuando da a conocer que se le trasladó al penal de Salgado, ubicado en la ciudad de Guanajuato.
Aunque había adjetivos como “cínico”, también los había apologistas: “audaz”, “apuesto” y “sagaz”, Había una fascinación en torno a un personaje que charlaba con los reporteros como si estuviera en una reunión de amigos.
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Pie de imagen: Lo que fuera el penal de Salgado actualmente alberga agencias del ministerio público y una comandancia de la Policía de Investigación.
Hacia la siguiente fuga
Santiago Reyes buscó la manera de fugarse del penal guanajuatense: se dijo enfermo y pidió ser llevado al hospital, pero no le hicieron caso y luego se puso en huelga de hambre para que le creyeran que se sentía mal. Era truco ya conocido: en vez de llevarlo a un nosocomio, lo atendieron en la cárcel. Lo hizo en persona el gobernador Jesús Rodríguez Gaona, médico de profesión, quien se conmovió al escuchar a un hombre que imploraba por su libertad, según narra García Salinas en su libro. El gobernante no cedió y encargó reforzar la vigilancia.
El 2 de octubre de 1857“El Capitán Fantasma”supuestamente intentó suicidarse. El hecho fue publicado en primera plana en El Sol del Bajío, con letra“pesada” (en negritas y con mayúsculas): “SE CORTO LAS VENAS EL CAPITAN F.” El sumario indicaba “No Murió, Pero Perdió Casi un Litro de Sangre”. Era un texto de sólo siete párrafos, con detalles generales sobre “el aspecto cadavérico” del personaje y el reportero, anónimo, escribía tres hipótesis: efectivamente quería suicidarse, quería provocar el traslado al hospital para fugarse o simplemente, dada su egolatría, quería hacerse publicidad (El Sol del Bajío, martes 2 de octubre de 1957, portada).
El hecho les permitía seguir con la dinámica de mantener fresco un tema que despertaba interés público no sólo estatal sino nacional. El Sol de León dio a conocer el suceso hasta el día siguiente en una breve de una columna con tres párrafos en la que calificaron el hecho como un intento de “impresionar con sus artimañas” (El Sol de León, miércoles 4 de octubre de 1957).
La fuga
Durante meses, “El Capitán Fantasma” dejó de ser noticia, hasta el 28 de julio de 1958, que aprovechó un apagón y escapó de Salgado. Según García Salinas, lo había visitado una mujer, que se identificó como su pareja, y a escondidas coló un artefacto que el audaz personaje usó para limar durante meses los barrotes. Esta vez, la crónica fue aportada con un balazo aún más “pesado” que la captura: SORPRESIVA EVASIÓN DEL ‘CAPITÁN FANTASMA’ de la prisión de Salgado” (El Sol de León, martes 29 de julio de 1958). Al igual que en el momento de la captura, los periódicos de la Cadena García Valseca le dieron revuelo al tema, aunque el seguimiento informativo fue moderado.
La ciudad de Guanajuato pasaba a la historia de la nota roja nacional como uno de los lugares de donde escapó el afamado delincuente y eso no constituía una imagen positiva para el gobierno estatal ni su cárcel, que había sido regularmente motivo de noticia por otras fugas y conflictos entre internos que, incluso en el oficioso Guanajuato se publicaban. Para El Diario del Bajío, que vivía de la subvención gubernamental, el tema del afamado delincuente no fue noticia y no publicó la captura ni la fuga.
La leyenda siguió su curso
Santiago Reyes Quezada continuó su carrera de delitos, capturas y fugas en diversas partes del país: Torreón, Ciudad de México y Monterrey. De todas las cárceles había vuelto a escapar.
En 1963 llegó a Puebla y en 1965 lo detuvieron y lo sentenciaron a 14 años por el delito de robo calificado múltiple, con una multa de 5 mil pesos. Fue ingresado al penal de San Juan de Dios el 25 de julio de 1965, donde tendría que cumplir condena hasta el 25 de julio de 1979. En un intento por escapar, fue acusado de matar a su compañero de celda, Evodio Cruz, el 18 de septiembre de 1966 y le agregaron 16 años a su condena. Entonces lo trasladaron a la antigua Penitenciaria del Estado, a la que ingresó el 29 de octubre de 1970 (El Sol de Puebla, reportaje publicado el 13 de noviembre de 2021).
Con diabetes, tuberculosis y casi ciego, aprincipios de 1982, Santiago Reyes Quezada fue trasladado al Hospital Universitario de Puebla, estaba en la cama número 45 de un cuarto piso, desde donde ató sábanas para crear una cuerda y escapar, pero cayó al piso y quedó muy lastimado.
Con golpes en la cabeza, la cara y el cuerpo, una pierna fracturada y un tobillo luxado, anémico y deshidratado, “El Capitán Fantasma”, fue descubierto tres días después de haber escapado del hospital: era el 5 de enero. Fue hallado en el suelo por el policía Isaías Cabrera Bautista,debajo de las viejas tribunas de lo que fuera el campo de béisbol “Aquiles Serdán” (reportaje de El Sol de Puebla).
García Salinas consigna que el 4 de febrero de 1982 lo dieron de alta y regresaron a prisión.
Ahí se pierde la pista y surgen los datos qua alimentan la leyenda: le otorgaron el perdón, lo dejaron libre y murió enfermo y desahuciado en 1991.
Su audacia dejó una huella tan profunda en el imaginario colectivo que los músicos Carlos y José le dedicaron un corrido, y su vida inspiró el largometraje “Las siete fugas del Capitán Fantasma”.

Corrido del Capitán Fantasma
Carlos y José (https://www.youtube.com/watch?v=Pdqw6fTCGX4)
Del Jimmy Reyes Quezada
voy a cantar un corrido:
ni la cárcel lo enmendaba,
la conoció desde niño;
fue el destino
quien marcara
que agarrara el mal camino
Ya lo echaron al olvido,
era el Capitán Fantasma;
si alguien merece un corrido
es él por grandes hazañas
de fugarse del presidio
cuantas veces lo intentara
De Durango y Monterrey,
del Distrito Federal,
Ciudad Victoria, también,
de ahí se logró escapar.
Las rejas no detuvieron
al famoso Capitán
Estado de Tamaulipas,
Puerto Jaibo de Tampico,
ahí lo viste nacer,
la fecha no se las digo.
al que el destino empujara
por la senda del delito
En el carro de basura,
de Victoria te escapaste;
de la ley de Monterrey
de ella también te burlaste
al escapar en un mueble
que tú mismo
fabricaste
Adiós, Capitán fantasma;
adiós cárcel de Victoria:
esas cárceles ingratas
que conocieron tu historia;
si en infierno estuvieras,
te escaparás a la gloria.
Fuentes
David García Salinas en La derrota del Capitán Fantasma, Colección Reportaje, Ediciones de La Prensa, México 1983.
El Sol de León, consultado en la Hemeroteca del Archivo Histórico Municipal de León y la Hemeroteca Nacional de México.
Hemeroteca de El Sol del Bajío.

