LA CASA DONDE SE ESCRIBIÓ EL HIMNO NACIONAL MEXICANO

Contrario a lo que pudiera creerse, la letra del Himno Nacional Mexicano no nació en una residencia grande y hermosa ni en un estudio de música. Fue en el silencio de una breve habitación cerrada con llave, impulsada por el ingenio, el amor y una apuesta familiar que terminó siendo uno de los episodios más entrañables de toda la historia cultural del país.

Génesis. El 12 de noviembre de 1853, el gobierno de Antonio López de Santa Anna, por conducto del Ministerio de Fomento, convocó a un concurso nacional para elegir la letra de un himno que fortaleciera la identidad de un México profundamente herido tras la cruenta y fatal guerra con Estados Unidos y la pérdida de más de la mitad del territorio.

La convocatoria atrajo a 25 participantes, pero el vencedor sería un joven poeta potosino de apenas 29 años llamado Francisco González Bocanegra. Pero la historia comenzó con una negativa. Él era oficial archivista en el Ministerio de Fomento y reconocido por su talento literario, y aunque muchos amigos lo animaron, tajantemente rechazó concursar.

Edificio donde el poeta escribió la letra del Himno Nacional Mexicano. Una placa alusiva informa de ese dato histórico. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

El joven Francisco consideraba, de manera sincera aunque muy modestamente, que otros escritores poseían mayores méritos que él. Aquella decisión desesperó a su prometida, Guadalupe González del Pino y Villalpando quien, convencida de que el poeta tenía el talento para representar a México, recurrió a un método tan ingenioso como legendario.

La encerrona. La tradición dice que la joven Guadalupe condujo a Francisco hasta una habitación de la casa familiar, ubicada en la antigua calle de Santa Clara número 4, hoy Tacuba número 80, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Ella cerró la puerta con llave y le advirtió: “No saldrás de aquí hasta escribir un poema digno del concurso”.

A través de la puerta comenzó a deslizarle hojas en blanco. Horas después, las mismas hojas regresaban cubiertas de versos. En ese pequeño cuarto nació el célebre “Mexicanos, al grito de guerra…”. Aquella habitación, convertida con el paso de los años en un sitio emblemático de la memoria nacional, era parte de una antigua casona del Virreinato.

Interior del viejo inmueble. Se localiza a unas cuadras del Zócalo Capitalino y del Palacio de Bellas Artes. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

Actualmente, quien camina por la calle de Tacuba, muy cerca del Zócalo Capitalino, puede observar que aún conserva parte de su estructura original. Pero pocos transeúntes saben que allí mismo, entre la presión afectuosa de una mujer enamorada y la inspiración de un joven poeta, empezó a escribirse uno de los símbolos patrios más importantes.

Y que gana el concurso. El jurado calificador del certamen, integrado por los escritores de alta reputación José Bernardo Couto, Manuel Carpio y José Joaquín Pesado, examinó las 25 composiciones participantes. El 3 de febrero de 1854 emitió su fallo, publicado oficialmente dos días después, declarando triunfador a Francisco González Bocanegra.

Con la letra elegida, el gobierno abrió un segundo concurso para musicalizar el poema. El vencedor fue el compositor catalán Jaime Nunó, entonces director de bandas militares en México. La obra completa se estrenó la noche del 15 de septiembre de 1854 en el Teatro Santa Anna, ubicado donde hoy se levanta majestuosamente el Palacio de Bellas Artes.

La puerta tras de la cual Francisco González Bocanegra dio vida a los versos patrios. Allí vivió y murió. Un retrato de él le rinde homenaje. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

El Himno Nacional Mexicano fue interpretado en esa primera ocasión, por cierto a unas cuadras de donde Francisco González Bocanegra escribió la hermosísima letra, por los cantantes de una compañía de ópera italiana bajo la dirección del célebre contrabajista Giovanni Bottesini. El público, de pie, ovacionó durante varios minutos tan colosal obra.

El Himno Nacional Evoluciona. Producto de la convicción de una mujer que se negó a que su amado guardara su talento, el Himno Nacional sufrió ajustes. Originalmente contenía más estrofas, pero la versión oficial quedó establecida por decreto presidencial firmado y expedido el 20 de octubre de 1943, por el presidente Manuel Ávila Camacho.

El reconocimiento a González Bocanegra continúa vigente. En 2023, el Senado de la República ordenó inscribir en su Muro de Honor: “Francisco González Bocanegra, Autor de la Letra del Himno Nacional”, como homenaje permanente al poeta que transformó una habitación cerrada en el santuario para escribir la voz colectiva de todo México.

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