AGUSTÍN DE ITURBIDE Y LA CATEDRAL METROPOLITANA
1. Incondicionalmente apoyado por una facción del Ejército Mexicano, la mañana del 22 de julio de 1822, Agustín de Iturbide fue proclamado emperador de México. Ese hecho tuvo lugar en la Catedral Metropolitana, espacio religioso por el que él sentía gran cariño y respeto, por eso quiso que fuera allí donde se le coronara como “Agustín I de México”.
Antes, el 18 de mayo de 1822 fue proclamado emperador en las calles de la capital del país y el Congreso Mexicano independiente hizo lo mismo el 19 de mayo del mismo año. Así, Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu, militar y político, fungió como emperador entre el 22 de mayo de 1822 y el 19 de marzo de 1823, fecha en que abdicó.
Iturbide era criollo y estuvo al frente del Ejército Trigarante como pieza fundamental para que el país alcanzara su independencia. Como es sabido, este protagonista de la historia nacional vio la primera luz en Valladolid (actual Morelia, Michoacán) el 27 de septiembre de 1783, y fue enjuiciado y fusilado en Padilla, Tamaulipas, el 19 de julio de 1824.

2. En 1925 en una esplendorosa ceremonia, los restos de Hidalgo, Morelos, Allende y Aldama, Héroes de la Independencia que estaban en la Catedral Metropolitana junto con los de Iturbide, fueron llevados a la columna del Ángel de la Independencia; El cráneo y parte del esqueleto de Agustín de Iturbide, permanecen hasta hoy en ese recinto religioso.
Los restos óseos de Iturbide reposan en la capilla dedicada al primer santo mexicano, San Felipe de Jesús, cuyos restos también están allí. En el muro del lado derecho existía un altar dedicado al santo italiano Carlos Borromeo, removido en 1838 para colocar en el nicho una urna para dar descanso eterno a los restos del malogrado emperador.
En 1964 se colocó un pedestal a la urna de cristal con las reliquias, flanqueada por una Bandera del Ejército Trigarante, diseñada por el mismo Iturbide, con los colores verde, blanco y rojo, símbolos de unión, religión e independencia. Tras los restos del primer emperador de México, fue colocado también un retrato de él ataviado a la usanza militar.
Una placa reza: “Agustín de Iturbide / Autor de la Independencia Mexicana / Compatriota llóralo / Pasajero admíralo / Este monumento guarda / las cenizas de un héroe / Su alma descansa en el seno de Dios”. Actualmente, de los miles de visitantes que recibe cada semana la Catedral Metropolitana, pocos son los que saben de la existencia de esa urna.
La historia cuenta que, tras el fusilamiento del primer emperador de México en Padilla, Tamaulipas, en la fecha señalada, su compañero y presidente de la República, Anastasio Bustamante ordenó traer, en 1838, los restos de Iturbide y pidió que cuando él muriera, su corazón fuera depositado junto a los restos de su querido amigo. Su deseo fue cumplido.
De tal manera que la Catedral Metropolitana y Agustín de Iturbide tuvieron una relación firme y callada durante años, misma que se ha prolongado hasta la eternidad. Fue hijo de la mexicana María Josefa de Arámburu y del español Joaquín de Iturbide, un hombre de recursos económicos, por lo que le dio cómoda vida y buena educación a Agustín.
De joven Agustín Cosme Damián ingresó al Ejército Virreinal con el título de Alférez. Durante la lucha de Independencia de México formó parte del Ejército Realista que combatía a los insurgentes. En ese contexto, fue comisionado para combatir a Vicente Guerrero, quien dirigía el movimiento independentista, pero el resultado fue curioso…
Curioso, porque en febrero de 1821, Iturbide se unió a las fuerzas insurgentes y proclamó el Plan de Iguala, que entre otros logros tuvo el dar origen al Ejército Trigarante, del que fue líder, que generó la unión de fuerzas militares y la posterior firma de los Tratados de Córdoba que marcaron el fin del movimiento de independencia en septiembre de 1821.

En febrero de 1822 se proclamó el Plan de Veracruz, encabezado por Antonio López de Santa Anna, y en 1823 el Plan de Casa Mata que llevó al derrocamiento de Iturbide, quien abdicó en marzo de ese año y se refugió en Europa. Volvió al país en 1824, fue arrestado y ejecutado el 19 de julio de 1824. Fue cuando sus restos fueron llevados a la Catedral.
Como evocación a las acciones de ese militar, cada 27 de septiembre al mediodía, hasta la fecha, un grupo de personas se da cita en la capilla de San Felipe de Jesús de la Catedral Metropolitana para honrar a Iturbide, coronel del Ejército Trigarante, quien en esa fecha de 1821 entró victorioso a la capital del país para dar por consumada la Independencia.
La entrada de ese ejército y el acta pronunciada un día después por la Junta Soberana que encabezaba Iturbide, terminaron con casi 300 años del Virreinato de la Nueva España para ver nacer al México libre. Pero en 1921 quitaron su nombre del Muro de Honor de la antigua Cámara de Diputados, en la capital del país, en 1943 se anularon las estrofas del Himno Nacional que hacían referencia a él, y hoy, es ignorado en los libros de historia.

