LAS SOLDADERAS VUELTAS CANCIÓN
“Adelitas”, de valientes guerreras
a musas inspiradoras de corridos
La Revolución Mexicana, cuyo inicio se celebra este mes en México, fue sin lugar a dudas la época en que el corrido mexicano alzó el vuelo, con tantas y tantas creaciones sobre caudillos, batallas, caballos y hasta una carabina. Pero, entre todas esas obras, destacan las dedicadas a las llamadas “Adelitas”, mujeres que iban con los ejércitos no solo como compañeras de los combatientes, sino como cocineras, enfermeras, mensajeras y, por supuesto, soldaderas.
Y si Adelita se fuera con otro, / la seguiría por tierra y por mar, / si por mar, en un buque de guerra, / si por tierra en un tren militar…
Así va una de las estrofas de La Adelita, la canción más conocida sobre las soldaderas mexicanas de la Revolución. ¿Existió de verdad Adelita? Y en todo caso, ¿quién fue? Según la página oficial del Gobierno de México, efectivamente hubo una mujer, de nombre Adela Velarde Pérez, nacida en Ciudad Juárez, Chihuahua, en 1900, misma que estuvo presente en esa lucha armada.

Dicha dama era nieta de Rafael Velarde, destacado general juarista que había luchado contra los franceses. Desde la temprana edad de 15 años, la adolescente formó parte de un cuerpo de 10 enfermeras que prestó sus servicios en la Cruz Blanca con la División del Norte, junto a otras 93 que estuvieron con las fuerzas de Carranza, 19 con el ejército de Zapata y dos más en el de la Convención. Adela murió en 1971 en Estados Unidos y sus restos yacen en el cementerio de San Felipe, en Del Río, Texas.
Sin embargo, no existe evidencia clara de que el autor, Guadalupe Barajas Romero, músico originario de un pueblo llamado Huecorio, en Pátzcuaro, Michoacán, se haya inspirado en ella para escribir La Adelita, así que no se sabe con precisión si la canción está dedicada a la enfermera. Además, la letra habla del amor de una joven valiente por un sargento y en ningún momento menciona algún oficio o profesión. Por cierto, el compositor español Joaquín Sabina parece referirse al mismo personaje cuando, en su obra titulada La canción más bonita del mundo, se pregunta “¿Qué harías tú si Adelita se fuera con un comisario…?”.
Una pasión me domina / y es la que me hizo venir / Valentina, Valentina, / yo te quisiera decir…
Enseguida tenemos a La Valentina, melodía al parecer inspirada en María Valentina Ramírez Avitia, mujer nacida el 14 de febrero de 1893 en la pequeña comunidad llamada Norotal, perteneciente a Tamazula, Durango, municipio donde por cierto también vino al mundo José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, mejor conocido como Guadalupe Victoria, quien fue el primer presidente de México.

Volviendo con Valentina, se sabe que, al estallar la Revolución, se disfrazó de hombre y, bajo el seudónimo de “Juan Ramírez”, se integró a las fuerzas de Ramón F. Iturbe, dentro del Ejército del Noroeste que comandaba el general Álvaro Obregón. Participó en las batallas de Culiacán y Mazatlán, Sinaloa, y obtuvo el grado de teniente. Pero poco después, al ser descubierta su identidad masculina, fue dada de baja.
Conocida desde entonces como la “Leona de Norotal”, por su gran valor y fuerte carácter, al terminar la lucha se casó dos veces y trabajó de maestra, pero no pudo obtener la pensión que ofreció el gobierno revolucionario a los excombatientes, debido solamente a que era mujer, por lo que murió en total pobreza, siendo enterrada en la fosa común. ¡Triste destino para una mujer excepcional!

No obstante, queda la canción que le hizo un autor anónimo, aunque ésta no habla de combates, sino del profundo e incondicional amor de un hombre por Valentina. También se han hecho dos películas sobre ella, una en 1938 protagonizada por Jorge Negrete y Esperanza Baur, y otra en 1966 con María Félix y Eulalio González “Piporro”. Además, existe una famosa salsa, consumida ampliamente para acompañar botanas, bautizada con su nombre.
Marieta, no seas coqueta / porque los hombres son muy malos / prometen muchos regalos / y lo que dan son puros palos.
Otra de las soldaderas que inspiró una melodía es conocida como La Marieta, aunque se dice que su verdadero nombre fue Altagracia Martínez, joven perteneciente a una familia acomodada, a la cual sorprendentemente renunció para unirse a la Revolución.
Marieta integró la famosa División del Norte de Francisco Villa. Llegó a dirigir batallas y se distinguió por su arrojo y valentía. Su fama inspiró al músico Samuel Margarito Lozano Blancas a componerle un corrido, aunque la letra no habla de combates, sino de los consejos que se dan a una jovencita pretendida por los hombres para no caer ante sus mentiras, mediante versos cargados de picardía.

Tengo mi par de pistolas / con sus cachas de marfil, / para darme de balazos / con los del ferrocarril…
Entre las piezas clásicas sobre las Adelitas está igualmente La Rielera, aunque ésta no parece inspirarse en alguna mujer en particular, sino en todas aquellas que viajaban a bordo de los ferrocarriles para acompañar a sus “Juanes”, como se llamaba a los soldados. Una de las fotos revolucionarias más famosas muestra precisamente a una mujer de dura mirada firme descender de un vagón, con una firme determinación.
Esta obra también se atribuye a Samuel Margarito Lozano Blancas, a quien se ha llamado “Padre del Corrido Revolucionario”, porque compuso varios sobre el tema, aunque otra versión asegura que él solo hizo los arreglos y que la canción ya existía.

Finalmente, existen dos polkas dedicadas también a mujeres combatientes de esa época, aunque estas piezas no se cantan, sino que son instrumentales, muy conocidas todos en México debido a que en la etapa escolar suelen ser utilizadas como piezas bailables, sobre todo en las ceremonias conmemorativas del 20 de noviembre, fecha en que inició la Revolución Mexicana.
Una de esas obras, también comunes en las interpretaciones de mariachis y grupos norteños, es Las Coronelas, polka escrita por Bonifacio Collazo Rodríguez, músico nacido en Nuevo Valle de Moreno, Guanajuato, el 31 de mayo de 1911, la cual dio a México gran proyección en el mundo luego de ser tocada en el Estadio Azteca durante la inauguración del Campeonato Mundial de Futbol de 1970.

La otra es Jesusita en Chihuahua, canción estrenada en la Navidad de 1916 y creación de Quirino Mendoza Cortés, quien fue teniente coronel y director de una banda de música en Puebla, además de autor del internacionalmente conocido Cielito lindo. Aquella pieza se tomó como referencia para una película del mismo nombre, filmada en 1942, dirigida por René Cardona y protagonizada por Pedro Infante y Susana Guízar.
Todas esas obras, y otras menos conocidas, recuerdan la participación de las mujeres en la lucha armada que dio origen al México actual, además de ser impulsoras del corrido, género subsistente hasta la fecha, y simiente de las canciones “rancheras” y norteñas que son seña de identidad de nuestro país en todo el mundo.
Créditos: Imágenes tomadas de los archivos nacionales y de la cantina Emiliano’s en Pozos, San Luis de la Paz.

