UN PASEO EN METROBÚS

El Metrobús de la Ciudad de México es más que un medio de transporte que desahoga las apremiantes necesidades de movilidad que diariamente tienen los capitalinos. También representa una magnífica oportunidad de pasear y, desde las alturas, observar, conocer y disfrutar lo que la gran ciudad ofrece: monumentos, parques, reliquias y otras cosas más.

Ese sistema de transporte cuenta con 806 unidades, incluyendo autobuses articulados y biarticulados. De éstas, 303 son autobuses articulados con capacidad para 160 personas y varios más son biarticulados con capacidad para 240 pasajeros. Actualmente significa el medio de transporte más limpio, seguro, rápido y cómodo de cuantos tiene la CDMX.

Cabe explicar que los autobuses articulados son los que consisten en dos vagones, miden 18 metros de largo y tienen capacidad para 160 pasajeros; los autobuses biarticulados son los que tienen tres vagones y capacidad para 240 pasajeros; los autobuses eléctricos de la Línea 3, hicieron de ésta la primera Línea completamente eléctrica en la América Latina.

Transportarse y pasear en Metrobús es una experiencia única. Así lo hizo equisgente en esta unidad de dos pisos. (Fotografías, Graciela Nájera Sánchez)

La directora general del Sistema Metrobús de la CDMX, María del Rosario Castro Escorcia, aseguró en su oportunidad que ese transporte público inició la transición a la electromovilidad, dejando atrás a otros combustibles tradicionales, con el objetivo de construir una ciudad limpia y con movilidad sustentable. El proyecto es un parteaguas.

Al participar como ponente dentro del Congreso Internacional de Transporte, que en su edición número 14 realizó la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM) en el Centro Cultural “Jaime Torres Bodet” del Instituto Politécnico Nacional (IPN), la directora informó que la Línea 3 de ese sistema es la punta de lanza de un gran programa.

Castro Escorcia dejó ver datos duros del Sistema Metrobús, cuya numeraria incluye 7 líneas más servicio complementario, 164 kilómetros de extensión, 290 estaciones, 25 terminales, 830 autobuses, y 1.8 millones de pasajeros transportados diariamente. Para el buen funcionamiento de todo, se cuenta con el apoyo de 17 empresas concesionarias.

Sobre La línea 3 que corre 20.4 kilómetros del Eje 1 Poniente y los beneficios que reporta la electromovilidad al medio ambiente, recordó que sus 72 autobuses movilizan cada día a 190 mil pasajeros que suben y bajan en sus 38 estaciones. “La línea 3 del Metrobús es la primera ruta de transporte terrestre masivo que opera con vehículos eléctricos”, dijo.

Para ello cuenta con 10 autobuses articulados eléctricos con capacidad de 563 kwh, y 50 más con capacidad de 507 kwh, cuyas características principales son cero emisiones, nada de ruido y no sufre vibraciones. Además, con menor costo de mantenimiento y de combustible, y capacidad para 160 personas cómodas. Cada autobús mide 18 metros.

Así luce la Basílica de Guadalupe desde el segundo piso del Metrobús, con su particular diseño. Justo en ese punto comienzan Los Misterios. (Fotografías, Graciela Nájera Sánchez)

Además de contar con puertos USB y puertas retráctiles para disfrute y comodidad de los usuarios, cada unidad tiene autonomía de 330 kilómetros, y en materia de infraestructura de recarga, mencionó que se dispone de 32 cargadores con capacidad de hasta 180 kw, 3 transformadores de 1.5, 2.5 y 3.0 mva, y la potencia de 5.7 mw contratados a CFE.

Castro Escorcia: “El rango de consumo de los autobuses eléctricos se ha mantenido entre 0.95 y 1.02 kwh/km. Uno de los mayores beneficios es la reducción de 7,500 toneladas de CO2 anuales, equivalentes a lo que absorben 619 mil árboles en un año, lo que emiten 538 mil automóviles en un día, o 10 millones de focos encendidos durante 24 horas”.

Ahora que usted, lector-lectora, conoce qué es y cómo funciona el Metrobús de la Ciudad de México, aborde una unidad y dispóngase a pasear. Súbase a la Línea 7 que corre de los Indios Verdes, muy cerca de la Basílica de Guadalupe, al Campo Marte, a un costado del Auditorio Nacional, frente a la zona de hoteles de lujo cerca del Bosque de Chapultepec.

Desde las alturas, pues esa Línea usa autobuses panorámicos de dos pisos, podrá ver de cerca la Nueva Basílica de Guadalupe, cuya construcción inició en 1974, siendo el Abad de la Basílica Monseñor Guillermo Schulenburg. El 12 de octubre de 1976 concluida la obra, la imagen guadalupana fue llevada de la antigua Basílica al nuevo santuario.

Los Misterios, monumentos religiosos que dan nombre a la Calzada. (Fotografías, Graciela Nájera Sánchez)

El templo tiene forma circular, diseño que recuerda la tienda que albergó el Arca de la Alianza en su marcha por el desierto. La cubierta fue construida con concreto armado y recubierta con láminas de cobre, las cuales, al oxidarse, le han otorgado su característico color verde. Desde 1980 el sagrario cuenta con el mural El don de la Resurrección.

Para evitar los asentamientos del terreno registrados en los edificios circundantes, fue construido usando 344 pilotes de control, obra del ingeniero Manuel González Flores. El hecho que el interior sea circular y libre de columnas hace posible que la imagen de la Virgen de Guadalupe se pueda apreciar desde todos los puntos interiores de la basílica.

La Basílica de Guadalupe recibió la visita de su santidad San Juan Pablo II en los años 1979, 1990 (con motivo de la beatificación de San Juan Diego), 1999, y 2002 (por la canonización de San Juan Diego). En febrero de 2016 recibió a su santidad el papa Francisco, quien ofició una memorable misa especial y solemne en el altar mayor.

Unos metros adelante, el Metrobús toma la Calzada de los Misterios. A lo largo de esa vía hay 15 monumentos (Misterios), construidos en estilo barroco, cada uno dividido en tres cuerpos: el de abajo sirve de base, el de en medio tiene esculturas de santos en los nichos de los costados, y el cuerpo superior siempre está dedicado a la Virgen de Guadalupe.

Al paso del Metrobús emerge la bendecida Cruz que honra a los peregrinos así como el monumento al Tlatoani Cuitláhuac. (Fotografías, Graciela Nájera Sánchez)

Al final de la calzada, en el barrio de Peralvillo, se encuentra la monumental “Cruz de la Evangelización”, la cual fue bendecida por San Juan Pablo II el 23 de enero de 1999, en su camino hacia la Basílica de Guadalupe. Es un hermoso monumento de concreto que mide 22 metros de alto, y marca el inicio del camino de los peregrinos que van a la Villa.

Ya sobre el Paseo de la Reforma, continuación de la Calzada de los Misterios, está la glorieta de Cuitláhuac. Sobre una base piramidal está la escultura hecha en bronce por el mexicano Ignacio Asúnsolo, quien representó al héroe azteca de pie y en actitud valerosa. Fue inaugurada el 21 de noviembre de 1964 por el presidente Adolfo López Mateos.

Un atractivo más al viajar en esa ruta del Metrobús es el Conjunto Urbano “Presidente Adolfo López Mateos” de Nonoalco Tlatelolco, conocido simplemente como Tlatelolco, un conjunto habitacional diseñado bajo los cánones de la modernidad y la funcionalidad. Su construcción inició en 1960 bajo la batuta del reconocido arquitecto Mario Pani.

En 964 mil metros cuadrados, se hicieron 102 edificios con 11 mil 916 departamentos y 2 mil 323 cuartos de servicio. Se incluyeron 688 locales comerciales, 6 estacionamientos, guarderías, 11 preprimarias, 8 primarias y 3 secundarias, 6 hospitales, 3 deportivos, 12 edificios de oficinas administrativas, una central telefónica, 4 teatros y un cine.​ El conjunto fue inaugurado el 21 de noviembre de 1964 por el presidente Adolfo López Mateos.

Luego está la glorieta y escultura ecuestre dedicada al General José de San Martín, cerca de los icónicos tianguis de Tepito, mercado de La Lagunilla y la Plaza Garibaldi. San Martín es reconocido como Libertador de Argentina y estratega en las emancipaciones de Chile y Perú. Se sabe que este héroe latinoamericano luchó al lado de Simón Bolívar.

Los rascacielos de Tlatelolco son otro atractivo del paseo, en cuyo tránsito figura la estación Hidalgo, una de las más concurridas de la ruta. (Fotografías, Graciela Nájera Sánchez)

Al llegar a las inmediaciones de la Colonia Guerrero, del lado izquierdo se puede ver un mural urbano dedicado a la reconstrucción de la Ciudad de México luego de los sismos que la sacudieron los días 19 y 20 de septiembre de 1985. Como símbolo de superación en más de un sentido, las autoridades colocaron allí aparatos para ejercitar el cuerpo.

El periplo tiene una parada frente a la glorieta dedicada a Simón Bolívar, quien en bronce monta un brioso corcel sobre un monumento que hilvana historia y modernidad. La estatua fue fundida 1962, en Roma, por el escultor Francesco Bruni, y llegó a la Ciudad de México en 1976, como parte de la ampliación del Paseo de la Reforma hacia el este.

Antes de llegar a la terminal en el Campo Marte, los pasajeros pueden observar en toda su magnificencia otras joyas del Paseo de la Reforma, como “El Caballito” de Sebastian, la “Diana Cazadora” y la Columna de la Independencia coronada por la Victorias Alada llamada coloquialmente “Ángel de la Independencia”. El paseo cuesta sólo los 6 pesos del pasaje.