CRÍMENES PASIONALES Y OTROS DELITOS EN LOS PRIMEROS DIARIOS DE LEÓN
La “nota roja” en el incipiente diarismo industrial guanajuatense (1925-1933)*
La nota roja en el estado de Guanajuato pasó de ser una historia periodística esporádica para convertirse en un hecho que se publicaba y se buscaba ser leída todos los días, pues siempre ocurrían tragedias que las personas lectoras querían conocer. Los diarios fueron, pues, la plataforma para satisfacer esa necesidad —morbo, dirán las voces críticas—. Sin embargo, cabe aclarar que el diarismo en la entidad tardó en posicionarse.
Durante la revolución mexicana se registraron los primeros intentos de periódicos diarios en el estado de Guanajuato: El Obrero y El Amigo de la Verdad, en León, y El Observador, en la capital del estado. El conflicto armado y la consecuente crisis económica hizo que sólo circularan en esa calidad unos meses, para regresar a su periodicidad semanal (pueden ser consultados en la Hemeroteca del Archivo Histórico Municipal de León, AHML).
Pasada la etapa de fase armada revolucionaria, a partir de 1925 comenzaron a circular en la ciudad de León diarios que tendrían una duración mayor a unos meses o un par de años. Eran impresos donde la nota roja tenía dos características principales: el sensacionalismo y el juicio moral, mismas que habrían de alimentar al fenómeno del morbo como expresión y consumo. En los primeros años —cuando la fotografía aún no era en los impresos de la entidad un recurso habitual para ilustrar los hechos relacionados con la violación de preceptos penales— el manejo de la tipografía (tamaños y posiciones en la plana) para destacar la ubicación de los textos y el uso de adjetivos para emitir una interpretación moralista, eran los recursos usados por editores y redactores de esa etapa. Representaban una forma más actualizada de hacer periodismo respecto a los modelos anteriores a la revolución.

El ejemplar más antiguo disponible de un diario del estado de Guanajuato es de El Correo. Diario de la mañana, publicado el 20 de noviembre de 1930. Es un periódico que comenzó a circular en 1925. Era un diario sin fotografías, de cuatro planas y tamaño estándar. En su portada consignaba lo mismo noticias nacionales, internacionales, que regionales o locales. La nota roja era parte de su información destacada cuando se le consideraba importante. No usaba grandes encabezados, pero sí aludía al modelo editorial de adjetivar la noticia (Hemeroteca del AHML). Los temas de nota roja que el impreso desarrollaba en su portada eran diversos, y se citan algunos, correspondientes a publicaciones de 1931 y 1932:
“Enfurecido por los Celos Dió (sic) de Cuchilladas a su Amante”. Los sumarios describen el hecho “Un tremendo y Rojo Drama se Desarrolló en el Barrio de San Miguel”. Y sigue: “La infeliz mujer quedó casi degollada y cerca de la muerte”. Los elementos de sensacionalismo están presentes en el manejo editorial y el relato de los hechos está marcado por adjetivos y juicios morales (martes 1 de marzo de 1931, AHML).
El domingo 21 de agosto de 1932, El Correo publicó otro caso de pasión desbordada: “ESPELUZNANTE TRAGEDIA ORIGINADA POR LOS CELOS SE COMETIO EN LA C.”. La historia tenía sus propias características: “Después de pelar a su mujer a rape, vació sobre ella un pomo de vitriolo, dejándola ciega”. Y un añadido de mayor dramatismo: “El infame marido, después de cometer ante sus pequeños hijos su crimen, se dirigió tranquilamente al trabajo”. La profusión de detalles despertaba el mayor morbo posible y los adjetivos reforzaban la sensación de violencia y crueldad. El señalamiento de “infeliz mujer” daba énfasis a la condición de víctima y abría pauta para la condena moral al agresor. Eran representaciones de agresión machista que en esa época eran vistas con normalidad.
Los crímenes pasionales eran narrados con un estilo más similar a un cuento que a un género periodístico, con un relato donde el redactor solía utilizar figuras literarias, como en el caso de un homicidio cometido en el predio “La Españita”, cercano al barrio de El Coecillo, igualmente de la ciudad de León, publicado el 2 de julio también en El Correo. La víctima fue un joven llamado Francisco Torres, de “la clase baja del pueblo”, asesinado debido a una “de esas terribles venganzas del bajo pueblo por cuestiones de faldas”. La descripción de una parte de la trama da sentido a un drama narrado con la mayor profusión de detalles: “Ayer cuando los quemantes rayos solares caían perpendiculares sobre los sembradíos de alfalfa pertenecientes a Españita, mismos en los que Torres trabajaba, la figura de una mujer que no era precisamente su esposa, se deslizó fugas (sic) por el esmeralda campo (…)”. Guillermo Saavedra, otro peón y esposo de la mujer, atacó a puñaladas a Francisco, a quien propinó una puñalada en el cuello que “casi le desprende la cabeza”. El drama se intensifica cuando el reportero narra, con los detalles propios de su estilo, que los huérfanos del agredido vieron el cuerpo sin vida.

Otros diarios y más nota roja
Los crímenes pasionales daban oportunidad a que un redactor expresara sus dotes literarias y emitiera juicios morales, pero había otras temáticas que se convertían en noticia con igual narrativa sensacionalista.
Una nota secundaria de la portada del viernes 12 de junio de 1931, otra vez en El Correo, era cabeceada así: “Sombría tragedia hubo en un barrio citadino”. Y su sumario: “Por no querer regalar un cerillo, recibió tres mortales puñaladas de un desconocido”. El estilo narrativo de la entrada corresponde más a un cuento que a un texto periodístico: “Hace tres días, al filo de la medianoche, cuando la luz de la luna (se) cubría con la pantalla negra de las nubes cargadas de agua, la esquina de ‘La Americana’ fue teatro de una sombría tragedia, cuyos antecedentes y detalles completos no pudieron conocerse sino hasta ayer”. La víctima fue Félix Herrera., “un pobre obrero” que tras concluir su jornada laboral se fue con sus amigos a libar y departir. “En la ingersión (sic) de copas y en la conversación transcurrieron horas velozmente, y cuando los que formaban la parranda tomaron la determinación de encaminarse a sus casas ya falta poco para que los relojes anunciaran la de la media noche”. Sigue el relato: “Herrera, enteramente sólo (sic) y un tanto beodo, tomó el camino de su residencia, sito en la colonia al norte de la fábrica ‘La Americana’. Un tanto temeroso de los policías nocturnos, caminaba lo más firme que podía y con la mayor rapidez posible”. En ese tono más cercano al cuento que al periodismo, el redactor describe que el obrero estaba por llegar a su casa, lo abordó un desconocido que le pidió un cerillo y como Herrera no fumaba, el otro hombre lo agredió. El obrero llegó herido a su casa, su mujer lo resguardó y atendió y al día siguiente lo llevó al hospital Juárez, gracias a lo cual el reportero pudo enterarse de “la tragedia”. Lo peculiar del asunto es que el cabeceo insinúa un homicidio y sólo fue una agresión.
El Correo publicaba también temas sin sangre, como una campaña contra agiotistas, trama desarrollada como reportaje, en el que hacía recuentos de casos y la correspondiente respuesta de las autoridades. En lo subsecuente, toda información relacionada con el caso iría en las portadas de números posteriores.
No tardaría en aparecer su competencia: en diciembre de 1931, inició otro diario guanajuatense que perduraría al menos seis años más y que daría la pauta a la creación de más periódicos cotidianos: Evolución, impreso en León con el lema de “El mejor diario del Bajío” (también consultado en el AHML). Su temática era variada: noticias de política, economía y cultura. Resaltaba información generada en la ciudad de Guanajuato y explotaba géneros como la entrevista, especialmente a personajes de la vida política estatal. Por la profusión de notas fechadas en esa ciudad, se deduce que tenían un corresponsal. A pesar de su carácter local, no faltaban noticias nacionales e internacionales. La nota roja, cuando había casos considerados de interés para sus lectores, era destacada en portada con titulares de mayor tamaño que el resto. Evolución fue otro punto de arranque para el desarrollo del diarismo en el Bajío guanajuatense. El criterio editorial que le distinguía era simple: al igual que otros diarios de su tiempo, no tenía secciones nombradas y eran poco definidas. Las consideradas noticias más trascendentes iban en portada, sin importar si era un acto de gobierno, un combate relacionado con la segunda cristiada o un suceso de policía. Y en ese tenor seguirían otros periódicos.

El Correo y Evolución no tardarían en tener competencia y otro impreso cotidiano se sumaba al mercado leonés: El Centro. Diario regional. Dirigido y administrado por Antonio Vargas, que comenzó a circular el 24 de septiembre de 1932. Usaba los diferentes tamaños y estilos de tipografía para jerarquizar y destacar noticias (ejemplares disponibles en el AHML). El ejemplar disponible más antiguo data del jueves 1 de diciembre de 1932 y lo hace con una nota cabeceada muy al estilo de su tiempo: “TIRO DE GRACIA A UN CAMPESINO”. Y el drama en el sumario: “SU MUJER Y SUS HIJOS ATERRADOS PRESENCIARON EL HORRIBLE CRIMEN”. Prosigue: “Diez Individuos Disfrazados de Militares Asaltaron su Hogar, Armados con Sendas Carabinas, que Descargaron Sobre un Indefenso Jefe de Agraristas”. Luego viene el por qué fue una trampa de “gancho” para la venta de ejemplares: “CRIMENES PRODITORIOS A DIARIO EN TODO VERACRUZ”. Era otro de los recursos usados por la prensa en general y la guanajuatense no podía ser excepción: hacer creer en encabezados y sumarios que el hecho fue algo ocurrido en la zona y sólo quien leía el texto informativo se enteraba que era en otro lugar. El Centro era un periódico oficioso y en sus publicaciones de 1932 divulgaba las posturas gubernamentales en torno a las secuelas de la no muy lejana Primera Cristiada. En su edición del sábado 8 de diciembre publicó un texto en el que debatía sobre el tema con El Correo, medio que tenía una postura a favor de los cristeros. Esa línea editorial más politizada hacía que El Centro pusiera menos énfasis en notas de policía y sólo publicaba los casos más “impactantes”.
Aunque emergían los diarios, predominaban semanarios y bisemanarios en Guanajuato. El cardenismo generó condiciones para una mayor diversificación periodística que tuvo repercusiones en la nota roja regional. Eso, empero, es tema para otra entrega.
*Este texto es parte de una investigación sobre la historia de la nota roja en el estado de Guanajuato, realizada por el autor como parte de su doctorado en historia.

