24 X SEGUNDO CAFÉ: EL LUGAR DONDE EL CINE SE BEBE
Caminando por Pósitos lo descubrí: una serendipia afortunada. Guanajuato siempre es una caja de sorpresas eternas; nunca sabes lo que encontrarás detrás de un umbral. Esta vez, no había un letrero, solo una puerta abierta de par en par y la entrada a un mundo de líneas imperfectas, todo en blanco y negro, con la marquesina de un cine sobre la barra del café.
Y ahí, sentado, con una sonrisa de oreja a oreja, estaba Daniel Niquet, el propietario.
“24 x Segundo Café” había abierto sus puertas apenas un día antes. Entrar no es solo sentarse a disfrutar un café: es sumergirse en la nostalgia de las escenas y los personajes más icónicos del cine de Hollywood. Ahí están todos —unos 400 personajes— que te llevan de la mano a épocas que ya no existen, pero que siguen aquí, en la memoria y en el corazón.
Y como si de pronto nos hubiésemos convertido en Totó de Cinema Paradiso, al ver las escenas recordamos quiénes fuimos, lo que somos, lo que extrañamos, lo que hemos vivido a través del cine.

“Abrimos ayer, a las 11 de la mañana. Esta idea la tengo en la cabeza desde hace dos años. Tuve la bendición de viajar con mis hijas a Corea y Japón por motivo de sus 15 años; esos fueron los países que escogieron. En Corea visitamos una cafetería con este estilo, de rayas negras dibujadas a mano, y ahí empezó mi cabeza a pensar”, cuenta Daniel.
“Me gusta mucho el cine. También he participado como editor, porque soy ingeniero de software y utilizo la computadora. Dentro de mi pasión por el cine pensé: ¿Qué rol puedo tener yo en una película? Pues la edición. De esa idea de las rayas pintadas a mano para aparentar un cómic, surge la idea de juntarlo con el cine y hacer un café completamente cinematográfico. No necesariamente proyectamos películas; aquí no hace falta, porque puedes pasar dos horas viendo cada una de las imágenes y reconociendo las películas: Gladiador, Gremlins, El Señor de los Anillos, La Máscara, La Señora Doubtfire…”
En 24 x Segundo Café no hubo reflectores iluminando el cielo, limusinas ni alfombra roja para su estreno. Su apertura fue silenciosa. Y es que el cine es así: se abren las puertas, entras en la sala y no sabes con qué te vas a topar.
“No anunciamos nada, no hicimos redes, hasta el día de ayer que abrimos la puerta. Hice un video en Instagram diciendo: ‘Ya abrimos’, pero con cero seguidores. La intención fue captar al visitante que ahora tenemos por el Cervantino, como una muestra de lo que viene. La respuesta ha sido muy bonita, muy favorable”, comenta Daniel.
El café fusiona en un solo espacio la esencia coreana, hollywoodense y guanajuatense a través de sus murales. Cada pared es una escena que transporta:
“El mural de la entrada está inspirado en la sala del Teatro Juárez convertido en cinema. Los personajes están sentados en las butacas mirando hacia la barra; es el mural Cinema Paradiso.
En la parte trasera tenemos el mural Lumière, con viñetas de escenas icónicas.
El pasillo que conecta los cuartos es Hogwarts, la escuela de Harry Potter.
Y en la entrada, la barra para laptops tiene el mural Geek, con personajes de películas de culto. Todo está dibujado a mano alzada, con alma de cómic.”
El diseño y adaptación del local tomó sólo seis semanas —no nueve y media, como la película—, tiempo en el que Daniel y su hermana trabajaron a contrarreloj:
“Renté este lugar hace seis semanas y ahora estamos sentados aquí. Incluyendo trámites, restauración, pintura y mobiliario. La instalación nos tomó diez días, y otros tantos en la parte digital. Hice las 400 ilustraciones y mi hermana, diseñadora especializada en impresión, les dio sentido y lógica. Realmente fue mitad y mitad este trabajo.”
Después de que los recuerdos dormidos se activan, llega el momento de acompañarlos con una bebida.
“Estamos afinando la receta del chai. Lo hago desde hace siete años, cuando estuve tres meses en la India grabando un documental. Allá el chai se vende en las calles, como aquí las frutas o los garbanzos. En México casi nadie lo hace desde cero. Queremos especializarnos en un chai masala auténtico —‘chai’ significa té, y ‘masala’, mezcla de especias—, lo más parecido a la India.”
La carta ofrece bebidas calientes y frías: moka, capuchino, flat white, latte, matcha, chai masala y chocolate. Todo puede pedirse con hielo o en versión frappé. Para acompañar, pan dulce y galletas guanajuatenses llamadas frutas de la mina o gusanitos.
“Mi hija de 17 años está conmigo desde el inicio. Tomamos juntos un curso de barismo. Ella está ahora en la barra y lo hace muy bien. Mi otra hija vino a ayudar en la instalación y está entusiasmada por venir a aprender también. Mi hermana, mis dos hijas y yo… esto es un trabajo familiar.”

Los sueños son así: cuando se trabajan con amor, se convierten en el final perfecto de una trama que apenas comienza.
“Quiero ofrecerle algo a Guanajuato, la ciudad que más amo en el planeta. Después de conocer unos 50 países y 500 ciudades, quiero dejar aquí mi granito de arena: una experiencia con toque guanajuatense. No solo venir por un café, sino vivir algo especial. Tenemos un espejo con props para tomarte fotos; no tienes que consumir para hacerlo. Solo venir, tomarte tu foto y vivir el momento.”
24 x Segundo Café seguramente hará historia, como sucede con los grandes filmes. Porque, tal como el cine nos ha enseñado, cuando los reflectores se apagan y se encienden las pantallas, el público pasa de espectador a protagonista al vivir la trama, reír o llorar con los personajes.
“Subí el primer video a Instagram dos horas después de abrir. Nuestras primeras clientas fueron extranjeras. Se sentaron frente a Cinema Paradiso, el mural que muestra el Teatro Juárez convertido en cine. La primera fila está vacía porque, al sentarte ahí, entras en la historia: un personaje entre los personajes”.
Porque en 24 x Segundo Café, el cine no solo se mira: se habita.
Positos #17B, Guanajuato, Gto.

