DOS SEÑORONES REGRESAN A CASA

El 9 de noviembre de 2023 por gestión de integrantes del Consulado Mexicano en Nueva York, fueron entregados, de manera anónima, 14 bienes arqueológicos que pertenecen a nuestro país. Los objetos fueron dictaminados por expertos de la Dirección de Registro Público de Zonas y Monumentos Arqueológicos e Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Luego de varios estudios especializados, se identificó que los objetos pertenecen a las culturas Maya, de Oaxaca, Centro de Veracruz, así como de los estilos Mezcala, Olmeca, Mexica, Ameca-Aztatlán y del período preclásico (2500 a.C.-200 d.C.). La entrega se realizó el 16 de julio del 2025 por parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores a esos expertos del INAH.

Ese mismo día, se destinaron al Museo del Templo Mayor las 2 piezas de origen mexica para su resguardo e integración a su acervo, mismas que ya se exhiben en el Museo del Templo Mayor, en la Ciudad de México. Una de ellas es la escultura antropomorfa llamada “Guerrero estelar” (ca. 1325-1521 d.C.) tallada en roca volcánica, estucada, con medidas 1.64 x 57 x 39 cm.

“Guerrero estelar”, escultura tallada en roca volcánica. (Fotografía: Graciela Nájera Sánchez) 

La otra pieza repatriada y expuesta en el mismo recinto es la escultura “Macehual” (ca. 1325-1521 d.C.), elaborada en roca volcánica pintada, con medidas 1.15 x 26.4 x 17.5 cm

El par de esculturas que regresaron a México son de filiación nahua, semejantes a las que el público puede observar en su visita por el museo del Templo Mayor. El estilo artístico de esa época era compartido por otras localidades como Texcoco, Tacuba y el sur de la Cuenca de México, por eso es probable que, aunque sean parecidas, más bien provengan de otro lugar contemporáneo de los mexicas.

Ahora que están de regreso en México y bajo resguardo del mencionado museo, un grupo de especialistas realizan estudios arqueométricos para poder identificar las técnicas que utilizaron los escultores, para poder entender un poco más sobre los procesos de trabajo y los estilos artísticos que había en la época prehispánica. Actualmente, las dos piezas dan la bienvenida al público.

Cabe recordar que el Templo Mayor es el centro u ombligo de Tenochtitlán. En esa zona arqueológica y museo se conservan los restos del principal edificio mexica, es decir, el Templo Mayor, y otros que formaron parte del centro cívico-ceremonial de la ciudad de México-Tenochtitlan. Se trata de uno de los sitios arqueológicos más visitados en todo el territorio nacional.

La escultura “Macehual” fue elaborada en roca volcánica pintada. (Fotografía: Graciela Nájera Sánchez)

El lugar era un espacio sagrado, ombligo del cosmos, del cual partían las cuatro calzadas que planificaban la ciudad, y que a su vez representaban simbólicamente los rumbos del universo. El Templo Mayor mostraba la visión dual sobre el cosmos y era una imagen del imperio mismo; fue agrandándose conforme Tenochtitlan adquiría poder. En su cima estaban dos templos dedicados al dios de la lluvia y al dios de la guerra.

Aquí se reunía el pueblo mexica para participar en los ritos religiosos más importantes y ser espectador de escenificaciones míticas dirigidas por los sacerdotes. Como parte de las ceremonias se ofrecían plegarias y objetos a los dioses, para que atendieran las solicitudes humanas. Este patrimonio arqueológico es testigo único de la vida, costumbres y religión de ese antiguo pueblo, herencia del último imperio mesoamericano.

Esta zona arqueológica y su respectivo museo forma parte del Programa de Arqueología Urbana que se creó en 1991 para localizar los edificios del recinto ceremonial de la antigua Tenochtitlan alrededor del Templo Mayor. En el caso del vestíbulo, por ejemplo, se realizaron descubrimientos de las etapas prehispánica, colonial y moderna, mismos que se presentan al público.

Aspectos del Museo del Templo Mayor. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

De la época prehispánica se identificaron restos de edificios mexicas desde 1440 hasta 1519 d.C. como el edificio Cuauhxicalco, “lugar del recipiente de águila”; así como un conjunto de bajorrelieves en el piso que refieren a la guerra, el sacrificio y la muerte, además de los restos de un árbol sagrado, único ejemplar hasta ahora encontrado y que aporta información de enorme interés.

Se hallaron varias ofrendas excepcionales. Una contenía el entierro de una anciana junto con objetos funerarios y más de 1 789 huesos de niños, jóvenes y adultos. Otra fue compuesta exclusivamente con vértebras del cuello, y se halló también un conjunto de esculturas, retiradas de su lugar original para acompañar la ofrenda. Además, se rescató un depósito de varios sahumadores, dos de los cuales se exhiben en el museo.