ELENA TORRES CUÉLLAR, LA REVOLUCIÓN EDUCADORA

Fue periodista de combate, propagandista revolucionaria, feminista, socialista, escritora y educadora. Elena Torres Cuéllar es un referente de la lucha por los derechos de las mujeres, pero también fue una guerrera contra el analfabetismo y una vanguardista educadora de su tiempo.

Elena Torres Cuéllar nació en Mellado, Guanajuato; se le ha escrito más por su condición de educadora que de revolucionaria. Se le ha recordado a nivel nacional y en Guanajuato; ha sido un personaje marginal de la historia estatal.

Se le ubica junto a otras grandes educadoras mexicanas como Rita Cetina, Eulalia Guzmán y Elisa Acuña, pilares fundamentales de las revoluciones del país, con las Misiones Culturales como principal forma de cruzada.

F1 La maestra Elena Torres Cuéllar, Foto del Tribunal Superior Agrario. F2 

Portada del libro que el Congreso de Guanajuato dedicó a Elena Torres Cuéllar. (Fotografías del Gobierno de México)

Contribuyeron a la nueva Constitución de 1917, donde la lucha revolucionaria iniciada en 1910 dio como fruto la garantía plena del acceso a una educación pública, gratuita y laica, derecho consagrado en el artículo 3º de esa misma Constitución. 

Feminismo y educación

Elena Torres Cuéllar desarrolló una conciencia política que tuvo en la lucha por el sufragio femenino su primera etapa. Con una conciencia política a favor de la clase trabajadora, fue parte de un movimiento que luchaba por los derechos de las mujeres tanto en Guanajuato como en el país (ver https://equisgente.com/2025/03/10/feministas-y-sufragistas-guanajuatenses-de-los-albores-del-siglo-xx/).

Desde 1916, había promovido la educación Montessori en Guanajuato, pero no se quedó ahí: se integró a un movimiento revolucionario con presencia nacional: la Casa del Obrero Mundial (COM).

Elena Torres Cuéllar se desempeñó como profesora en el Centro de Educación de la COM. Desde esa trinchera sindical y anarquista, promovió métodos de enseñanza socialista y educación laica para las clases trabajadoras. Eran métodos pedagógicos racionales y científicos frente a la educación tradicional.

Creía en la escuela como una herramienta de justicia social, impartiendo conocimiento útil adaptado a las necesidades de los obreros y sus familias.

A la par de su labor en la Casa del Obrero Mundial, participó activamente en el Primer Congreso Feminista de Yucatán en 1916 y más tarde fundó la primera escuela Montessori en Mérida para hijos de trabajadores. Estuvo ubicada en la colonia Itzimná, Mérida, Yucatán, donde impulsó una educación laica, normalista y mixta.

Ahí habría de coincidir con otra guanajuatense que llegó a ser dirigente de trabajadoras textiles: Esther Torres (ver: https://equisgente.com/2026/03/09/de-la-mina-a-la-fabrica-textil-la-memoria-de-la-sindicalista-anarquista-guanajuatense-esther-torres-bernal/).

De la rebeldía a la vida institucional

La COM fue una organización anarquista de trabajadores y trabajadoras que aglutinó a la clase obrera de la incipiente industrialización del país. Fue una alternativa más crítica y combativa al mutualismo, impulsado principalmente por el catolicismo ligado a la filosofía derivada del Rerum novarum (latín: «De las cosas nuevas» o «De los cambios políticos»), la trigésima octava encíclica del papa León XIII y la primera encíclica social de la Iglesia católica.

Esta encíclica fue publicada el viernes 15 de mayo de 1891 con el título De Conditione Opificum («Sobre la situación de los obreros») y llevó a la formación de organizaciones obreras alternativas al sindicalismo socialista, comunista y anarquista: apoyaba al derecho de la propiedad privada y establecía un modelo de alianza entre trabajadores y patrones, en un modelo que más tarde se llamaría “distributismo”.

La COM planteaba una postura más crítica y radical. Surgió el 22 de septiembre de 1912 en la Ciudad de México. Fundada por un grupo de trabajadores y artesanos (como canteros, costureras y sastres), se convirtió en la organización anarcosindicalista más importante durante la Revolución Mexicana, impulsando la educación de la clase trabajadora y la creación de sindicatos, en pleno gobierno maderista, con el que tuvieron una relación tensa. 

Francisco I. Madero creó la Gran Liga Obrera a través del Departamento del Trabajo para mediar en los conflictos, pero la COM se oponía a cualquier control gubernamental. 

Victoriano Huerta dio golpe de Estado y asesinó a Madero. La COM mantuvo su línea crítica y fue durante el gobierno del chacal cuando en 1913 realizaron la primera marcha del 1 de mayo en el país.

Caído Huerta y confrontados los bandos de Carranza-Álvaro Obregón con el de Francisco Villa-Emiliano Zapata, la COM discutió sobre su postura política y acordaron respaldar a los primeros.

A principios de 1915 firmaron un pacto de apoyo a cambio de la promesa de expedir leyes que mejoraran las condiciones de los trabajadores (como la jornada de 8 horas y el salario mínimo).

F3 Mujeres de la COM. F5 Mujeres de la COM. Su lideresa era la guanajuatense Esther Torres. (Fotografías del Gobierno de México)

Los líderes anarcosindicalistas veían al zapatismo como un movimiento rural y religioso, mientras que al villismo lo consideraban caudillista. El proyecto de Carranza les pareció la opción más moderna y afín a la industrialización. 

Los obreros formaron los “Batallones Rojos” para pelear militarmente contra las facciones campesinas de Villa y Zapata, en tanto que muchas de las mujeres de la COM se integraron a las brigadas sanitarias de la Cruz Blanca Constitucionalista (donde estuvo Adela López, la Adelita).

Una vez que Carranza consolidó su poder en 1916, reprimió y rompió con el movimiento sindical, sobre todo por la huelga de tranviarios y la de electricistas registradas en 1916.

Elena Torres Cuéllar no fue encarcelada (como sí lo fue Esther Torres) y habría de integrarse en su momento al gobierno constitucionalista: primero con Carranza y luego con su sucesor, Álvaro Obregón.

En 1921, Obregón ―ya como presidente― fundó la Secretaría de Educación Pública (SEP) y designó a José Vasconcelos como su primer titular. Vasconcelos impulsó una cruzada nacional contra el analfabetismo. Promovió la creación de bibliotecas públicas, la edición de materiales de lectura y la expansión educativa en comunidades rurales. Ahí estuvieron Elena y las maestras mencionadas. A nivel estatal se recuerdan las aportaciones de Eufrasia Pantoja (ver https://equisgente.com/2025/07/28/eufrasia-pantoja-profesora-laica-salmantina-formada-en-guanajuato-y-recordada-en-leon/).

La gestión de Elena Torres se enfocó en el desarrollo cultural y profesional del magisterio y por el bienestar de las comunidades.

En 1923 se inició la primera Misión Cultural en Zacualtipán, Hidalgo. El objetivo inicial era enseñar a las comunidades rurales saberes prácticos relacionados con el hogar, la agricultura, la higiene y la economía comunitaria. Luego incorporaron otros conocimientos y fomentaron el intercambio de saberes entre pobladores y docentes misioneros. En 1926, se creó la Dirección de Misiones Culturales. Al frente estuvo la guanajuatense, quien integró un grupo de maestras que ocuparon puestos clave en la política educativa nacional: ella en la Dirección de Misiones Culturales; Esperanza Velázquez Bringas en el Departamento de Bibliotecas; Eulalia Guzmán en la Dirección de la Campaña Nacional de Alfabetización; y Julia Nava de Ruisánchez en la Escuela de Enseñanza Doméstica.

En 1927, los cursos para misioneros se enriquecieron con contenidos innovadores como juegos, deportes, gimnasia, fisiología, corte y confección, cuidados pediátricos, técnicas agrícolas, economía rural, jabonería, conservación de frutas, música y teatro, entre otros. 

Las Misiones Culturales enfrentaron una fuerte oposición de sectores ligados a la Iglesia Católica, que veían en los docentes rurales promotores del laicismo y las reformas estatales. Durante la Guerra Cristera (1926–1929), muchas maestras y maestros fueron víctimas de violencia. En 1932, las Misiones abandonaron su carácter itinerante para establecerse de forma permanente en escuelas rurales.

En 1942, el presidente Manuel Ávila Camacho la declaró “Veterana de la Revolución”. Elena Torres se integraría a la dinámica de los gobiernos priistas, siempre en el lado izquierdo del partido.

La participación de las maestras en las Misiones Culturales fue esencial para el desarrollo educativo y social del país. Ellas han sido clave en el despertar de conciencias, la mejora de las condiciones de vida y la lucha por la justicia social. Elena Torres Cuéllar y miles de sus contemporáneas entendieron que la educación es, ante todo, una responsabilidad ética, política y comunitaria.

F6 Elena Torres ya mayor. (Fotografías del Gobierno de México)

El legado

Elena Torres Cuéllar (Mineral de Mellado, Guanajuato, 3 de junio de 1893–México,19 de octubre de 1970) fue militante del Partido Comunista, fue la única mujer que participó en la primera reunión del Partido Socialista de Yucatán efectuada en Mérida en 1917, a donde acudió en representación de la Liga Central de Resistencia. Fundó el Consejo Feminista Mexicano en 1919, que luchó por mejorar las condiciones sociales y económicas de las mujeres, como promover el derecho al sufragio femenino, y también realizó considerables esfuerzos para mejorar la educación en México, especialmente al facilitar la formación de maestros de primaria en las zonas rurales.

Se le recuerda en el aniversario de su natalicio y como maestra. Un legado que indica que también en Guanajuato ha habido izquierda en la educación, en la lucha obrera y en el feminismo.

Fuentes

La educación tiene rostro de mujer. Maestra Elena Torres Cuéllar (Luis Ernesto Camarillo Ramírez, Congreso del Estado de Guanajuato, México, 2021).

La Casa del Obrero Mundial. Anarcosindicalismo y revolución en México (Anna Ribera Carbó, Fondo de Cultura Económica, México, 2023)

Memoria Política de México (.https://www.memoriapoliticademexico.org/Efemerides/9/22091912.html).