LA PRIMERA ESCUELA PÚBLICA PARA NIÑAS EN LA NUEVA ESPAÑA
Ubicada en Donceles 102, Centro Histórico de la Ciudad de México, la iglesia de Nuestra Señora del Pilar, “La Enseñanza”, data del siglo XVIII. Era parte del enorme Convento-Colegio de igual nombre, institución que respondió a una necesidad muy concreta de esa época: educar a la mujer. Fue la primera escuela pública para niñas en la Nueva España. Lo notable en su interior son los impecables, magníficos y ricamente elaborados retablos.
La Patrona principal de esta Iglesia es Nuestra Señora del Pilar, cuya imagen se ubica en el retablo mayor. Esta advocación de la Virgen María tiene su Santuario y se venera en Zaragoza, España. El milagro prodigioso atribuido a su intercesión se narra de este modo, según la sentencia del 27 de abril de 1641, de Pedro de Apaolaza Ramírez, arzobispo de Zaragoza, conclusión del proceso canónico correspondiente abierto el 5 de junio de 1640.
“Decidimos y declaramos que a Miguel Pellicer, natural de Calanda y de quien trata este proceso, le ha sido restituida su pierna derecha que antes le habían cortado. La restitución no ha sido obrada naturalmente, sino prodigiosamente, debiéndose juzgar por milagro…”. Por lo anterior, tanto en España como en el México actual esa imagen es venerada de una manera especial, pues de acuerdo con la iglesia, el de la pierna no fue su único milagro.

En el ábside (elemento arquitectónico abovedado, generalmente de planta semicircular o poligonal ubicado en la cabecera del templo) se ubica el Retablo Mayor con dos óleos, el de la derecha tiene como tema David tocando el arpa y el de la izquierda representa El sueño de Jacob. Entre ambos está el fresco de la Virgen del Pilar sostenida por un grupo de ángeles, y el apóstol Santiago a orillas del río Ebro animado por la misma Virgen.
La cúpula es octogonal y de izquierda a derecha y de adelante hacia atrás están representadas Santa Gertrudis “La Magna”, Santa Escolástica, Santa Matilde y Santa Cristina. En el cuerpo de la iglesia, se encuentra primero el Retablo de Nuestra Señora del Refugio (del latín “asilo”). Data del siglo XVII. Según la tradición, esta imagen fue encontrada en el hueco del tronco de una encina en el Montepulciano, en la región de la Toscana, Italia.
Al inicio de su veneración, se le conoció como “Nuestra Señora de la Encina”, pero las misiones de franciscanos y jesuitas muy pronto la reconocieron como su protectora en su labor evangelizadora y la invocaban como “Refugio de Pecadores”. En el siglo XVIII, el padre Juan Giuca llevó a la ciudad mexicana de Puebla una copia de la pintura, y otra fue llevada también a Zacatecas, igualmente en México, donde se volvió patrona de la ciudad.

Luego sigue el Retablo de “La Dolorosa”. En el nicho central está una escultura de la “Virgen de los Dolores”, debajo aparece un óleo sobre lámina de cobre representando al “Divino Rostro”, ejecutado por un artista anónimo. Al lado de esta pintura se observa un medallón en bajo relieve de “Poncio Pilato” sosteniendo el recipiente en el cual se lavó las manos. A ambos lados del nicho central hay cuatro óleos representando los Misterios.
Como se sabe, los Misterios Dolorosos del Santo Rosario (de arriba abajo y de derecha a izquierda en este caso) son: “Oración del Huerto”, “Flagelación, Jesús atado a la columna y Santa Teresa presenciando la escena”, “Coronación de Espinas”, y “Cruz a cuestas y en el encuentro de la Verónica”. Sobre ellos hay dos medallones en bajo relieve: “Nicodemo con una jarra de óleo y mirra” y “Simón de Cirene”, quien carga la cruz detrás de Jesús.
Otro retablo es el dedicado a San Ignacio de Loyola. Al principio estaba dedicado a San José, pero hoy es ocupado por un óleo de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús (los Jesuitas). En este retablo aparecen San Vicente Ferrer, dominico; San Agustín de Hipona, doctor de la Iglesia y fundador; San Cayetano, fundador de la orden de los Clérigos Teatinos, y Santo Tomás de Aquino, dominico, doctor de la Iglesia.

En el nicho central del Retablo de San Antonio Abad se encuentra la figura de ese varón con tres querubines de cuerpo entero a ambos lados. A su izquierda se halla un óleo que representa a San Juan escribiendo el Apocalipsis y arriba de él, el símbolo del sol. A la derecha se halla el óleo de María Magdalena y los símbolos de la luna y la estrella.
Llama la atención el “Retablo de las Reliquias” o de la “Inmaculada Concepción”. En el nicho central se encuentra la Purísima Concepción. Debajo de ella una pequeña pintura de “Cristo Flagelado” y en la parte inferior la imagen de “La Santísima Trinidad”. Debajo del altar, en la base central, se pueden apreciar los signos pasionarios: corona de espinas y clavos. ¿Por qué se conoce como el gran “Retablo de la Reliquias” a esta magnífica obra?
Porque allí se hallan las reliquias de Santa Rudinetra y Santa Cándida, al lado derecho de la Purísima Concepción y las correspondientes a San Rufo, de Taseda y San Clemente. En su formación inicial sobre las puertitas bajas de las reliquias de Santa Cándida y San Clemente estaban los óleos de sus retratos. En la parte superior del mismo Retablo están las figuras de San Juan Gualberto, de Santa Reparata (o Inés) y a la de Santa Eufemia.

En el recorrido, se llega al Retablo de Nuestra Señora de la Salud de Pátzcuaro. En el nicho central se encuentra la imagen de Nuestra Señora de la Salud y en la parte superior una escultura de San Juan Nepomuceno. En la parte baja se aprecia a San Luis Gonzaga y, sobre él, un relieve de San Marcos Evangelista. Hay una escultura de San Estanislao de Kostka y un relieve de San Lucas Evangelista, con sus respectivos símbolos.
Sin embargo, a partir de 1876, debido a las Leyes de Reforma dadas por el entonces presidente Benito Juárez García, las religiosas fueron exclaustradas y abandonaron el convento. Años más tarde el inmueble fue sede del Palacio de Justicia, prisión, y Archivo de Notarías. En la actualidad, lo que fue el Colegio es ocupado por la Secretaría de Educación Pública (SEP), mientras que el convento es sede de El Colegio Nacional.

