HÉROES NACIONALES ILUMINAN EL ZÓCALO DE LA CDMX
Caminando por la Avenida 20 de Noviembre de la Ciudad de México en dirección de sur a norte para ingresar al Zócalo, el transeúnte es recibido por la figura tridimensional de un águila resplandeciente posada sobre un nopal devorando a una serpiente. La monumental ave de 16 metros de altura y 5.4 toneladas de peso suspendida en el aire es impresionante.
Esa águila, que junto con el Himno y la Bandera, conforman los Símbolos Patrios de México, anuncia al público, a pie o en coche, que la iluminación septembrina ya se puede admirar, como cada año, en ese espacio declarado peatonal recientemente. El decorado lo completan rostros de héroes de la Independencia, la Reforma y la Revolución.
Son los rostros en luces led de alta tecnología de Miguel Hidalgo y Costilla, Josefa Ortiz de Domínguez, José María Morelos y Pavón, y Leona Vicario (Independencia); Benito Juárez García (Reforma); Ricardo Flores Magón, Emiliano Zapata Salazar, don Felipe Carrillo Puerto, Francisco Villa, Francisco I. Madero, y Lázaro Cárdenas (Revolución).

El pasado 3 de septiembre se llevó a cabo la develación de la Placa Conmemorativa del Zócalo Peatonal y el encendido del Alumbrado Decorativo del Zócalo de la Ciudad de México con motivo del 214 Aniversario del Inicio de la Independencia de México, cuyas piezas realzan el escudo nacional y los rostros de los personajes citados líneas arriba.
El titular de la Secretaría de Obras y Servicios (SOBSE), Jesús Antonio Esteva Medina, detalló que en la instalación de este mosaico decorativo participaron 110 trabajadores de la Dirección General de Servicios Urbanos y Sustentabilidad (DGSUS), dependencia de la SOBSE, quienes utilizaron 32 mil focos led, y 16 kilómetros de escarcha y festón.
Además fueron empleados 8 mil metros de manguera luminosa de varios colores, 5 toneladas de varilla, 3 toneladas de alambrón, 20 kilómetros de cables de alimentación y 450 mallas que sirven de marco y sostén a cada uno de los rostros de quienes impulsaron cada una de las etapas que dieron a México perfil de país libre, soberano e independiente.

Se trata de un conjunto especial según los estrategas de esta obra, porque el decorado en tercera dimensión con una figura que representa un águila sobre un nopal devorando una serpiente, es la figura más grande que se ha colocado para un alumbrado decorativo en toda la historia del zócalo de la Ciudad de México y del resto de la capital de este país.
De tal forma que desde el pasado martes, familias enteras acuden al zócalo para ver la iluminación y tomarse la foto del recuerdo, pues ese paseo nocturno significa una de las tradiciones más arraigadas y gustadas de niños y adultos. Casi todo mundo tiene en la mente algún recuerdo de ello, y niños de antaño, hoy son adultos que llevan a sus hijos.
Elotes preparados con mayonesa, queso rallado y chile que puede ser del que pica o del que no; esquites con los mismos aderezos más jugo de limón, y tostadas avaladas con una base de frijoles bien refritos, nopalitos picados, queso rallado y salsa al gusto, que la voz popular ha dado en llamarles tlayudas, como las de Oaxaca, pueden ser la cena estos días.

Para los niños y niñas hay juguetes de los más diversos materiales, tamaños, formas y precios. Pistolas que hacen ruido y lanzan luz, pelotas saltarinas con larga cola de tiras de papel de colores, inflables en forma de oso, perro, dragón cebras, unicornios y todos los animales reales o de ficción imaginables, pueden ser comprados para jugar ahí mismo.
En medio de la algarabía popular, de la fiesta familiar que cita cada septiembre en el zócalo, un político alzó la voz para decir con voz grandilocuente: “Sabemos todas y todos que Hidalgo encendió el fuego de la libertad, encendió el fuego de la Independencia. Esta noche, encendemos la iluminación que nos recuerda que México es independiente”.
Atendido solamente por sus acompañantes, agregó: “Sabemos que México no es colonia de nadie, que México no es protectorado de ninguna potencia, que México es una nación independiente que no admite injerencia de nadie en sus asuntos soberanos. Somos un país amigo de todas las naciones…”. Un ciudadano, elote en mano, respondió indiferente: “Ok mano”.

