GERARDO URIBE TRASCENDIÓ A LA FILOSOFÍA PARA PINTAR CON EL CORAZÓN, NO CON LAS MANOS

Gerardo Uribe Aguayo es licenciado en filosofía y doctor en Artes por la Universidad de Guanajuato, miembro de Pleno Derecho de la Asociación Mundial de Pintores con la Boca y con el Pie.

Llegó a este mundo en Dolores Hidalgo el 16 de marzo de 1963. Es hijo de Juan Manuel Uribe Luna y Rosa María Aguayo Medina. Nació sin brazos y con deformidad evidente en sus piernas. Es el quinto de ocho hermanos —cuatro mujeres y tres hombres—. 

Su padre le enseñó a tomar el lápiz con el pie izquierdo, con lo cual pudo escribir letras y hacer dibujos desde los 5 años de edad. Un día, cerca de las 6 de la tarde, los visitó el director de escuela “Josefa Ortiz de Domínguez”, el profesor Alfonso Morales Villegas, quien se impresionó tanto al verlo dibujar “que les sugirió a mis padres que me llevaran a la escuela”.

“Transferencias aleatorias y translúcidas”, arte abstracto de Gerardo Uribe, se exhibe en el Congreso del Estado.

Contra viento y marea comenzó su formación. Al terminar la primaria lo llevaron a la Ciudad de México, al Instituto Mexicano de Rehabilitación, en el cual pasó dos años y ahí comenzó de manera más formal su proceso de dibujar con los pies, pues no pudo hacerlo con brazos mecánicos que le proporcionaban y que, a la postre, dejó de usar.

Ingresó a la Escuela Secundaria Técnica número 4, de Dolores Hidalgo. Continuó con su gusto por el dibujo y se fijó la meta de estudiar filosofía y así llegó a la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad de Guanajuato. Con ayuda de muchas personas familiares, amigos y compañeros de escuela, acudió a las clases de 1983 a 1987. Por la mañana asistía a clases de dibujo con el maestro Jorge Rocha en la Casa de la Cultura y por la tarde iba a las clases de filosofía. 

En 1987, al término de sus estudios de filosofía, el presidente de México, Miguel de la Madrid, le entregó el Premio Nacional de la Juventud en la Residencia de los Pinos en la Ciudad de México. Ese mismo año, se trasladó a San Miguel de Allende para estudiar dibujo de la figura humana con el maestro Jorge Vázquez en el Instituto de Bellas Artes de “El Nigromante”; al año siguiente, regresó a Guanajuato a la Escuela de Artes Plásticas con la maestra Patricia Van Vloten, donde aprendió las técnicas al óleo, el encausto y el temple.

Gerardo Uribe Aguayo, licenciado en filosofía y doctor en Artes, es miembro de Pleno Derecho de la Asociación Mundial de Pintores con la Boca y con el Pie.

En 1988 se impartía a sí mismo cursos de filosofía, psicología y dibujo entre otras materias; mientras pasaba por una situación económica difícil. Se dedicó plenamente al dibujo y para ser admitido como estudiante, envió sus mejores trabajos a la Asociación Internacional de Pintores sin Manos.

En 1990 fue nombrado becario de la Asociación y su obra comenzó a ser conocida. Tuvo otros talleres de técnicas con los maestros Luis Nishizawa, Douglas Dawson y Nicolás Moreno en Guanajuato, en 1992. Se desarrolló en varias técnicas asistiendo a cursos en Madrid, en España, permaneció seis meses en ese país gracias al apoyo de la Asociación. En 1993 se trasladó a Madrid a estudiar talleres libres de Fisiología en Movimiento en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense y donde llevó talleres de bodegón y desnudo, en el Círculo de Bellas Artes.

Hizo el doctorado en artes en la UG y su propuesta plástica ha abordado tendencias diversas. Ahora incursiona en la pintura abstracta.

Explosión de colores y texturas que son el resultado de una sólida formación académica como filósofo y artista.

“Transferencias aleatorias y translúcidas”, arte abstracto de Gerardo Uribe, en el Congreso del Estado

Su más reciente creación abstracta es expuesta en el Congreso del Estado. Son 18 obras de arte abstracto, definidas como “explosión de colores y texturas” y son el resultado de una sólida formación académica como filósofo y artista. Su creación impactó a quienes asistieron a la inauguración de la muestra al ver que no usa sus manos para pintar.

Así señala la crítica de arte:

“El título de las obras seleccionadas obedece a la necesidad de reaccionar ante el juego visual de un tubo rodeado de espejos y cuyo fondo de cristales de colores a contraluz repiten sus figuras al infinito. Lo cual significa que la muestra en su conjunto se desarrolla bajo una sucesión de principio a fin hasta llegar a su conclusión visual”.

Dice un experto:

“El juego sustancial sobre el papel satinado logra contrastes magníficos. Las similitudes formales evocan un caleidoscopio proveniente de un mundo imaginario, reflejo de las cualidades del agua o de los cristales que permiten ver a través las transparencias y objetos flotantes sobre el plano pictórico”.

Simultáneamente, la obra del pintor también se expone en la galería del Museo Gene Byron, desde el domingo 2 de marzo. 

Y agrega Manuel Carrillo, toda una institución en el periodismo cultural:

“Amor, odio, sensualidad, temor, incertidumbre son algunas de las sensaciones experimentadas durante el encuentro con las 18 pinturas que se muestran en los pasillos del Congreso de Guanajuato; en 9 de ellas, Gerardo utiliza colores muy oscuros, tal vez con la idea de transmitir las profundidades de su alma, pero en las otras, los tonos son más alegres. Sin embargo, el propio artista señala que al tomar el pincel no tiene el dominio consciente de lo que va a realizar; «mi mano es el instrumento de una esfera más distante, no es mi cabeza la que funciona en mi obra, es algo»”.

Otra parte de la obra del pintor dolorense también está en la galería del Museo Gene Byron, titulada Flotando sobre el Abismo de la Memoria, expuesta desde el domingo 2 de marzo.