BENITO JUÁREZ Y MARGARITA MAZA, SU MAUSOLEO Y SU ANIVERSARIO DE BODAS

El 31 de julio de 1843, el abogado y político liberal Benito Juárez García (Oaxaca, 1806-Ciudad de México, 1872) contrajo matrimonio con la republicana Margarita Maza Parada (Oaxaca, 1826-Ciudad de México, 1871); él tenía 37 años y ella 17. Tuvieron 11 hijos, de los cuales 5 fallecieron siendo niños. Es sabido que Juárez llegó a ser presidente del país.

En los días que corren, el matrimonio Juárez-Maza celebraría 182 años de existencia. Sin embargo, debido al inexorable paso del tiempo y a la brevedad de la vida humana, habrán de celebrarlo, si acaso existe el más allá, en su mausoleo dentro del histórico Panteón de San Fernando en la capital mexicana, donde descansan junto a sus cinco pequeños hijos.

El mausoleo es una evocación del Partenón. Allí reposa parte de la familia Juárez-Maza. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

La historia. El 18 de julio de 1872, en sus austeras habitaciones del Palacio Nacional, el Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Benito Juárez, murió víctima de una angina de pecho. Dejó tras de sí la imagen de ser el gran defensor de la protección del Estado de Derecho y de la soberanía frente a la agresión extranjera.

En 1870, Margarita Maza enfermó por un cáncer de estómago, según las fuentes mejor enteradas. Murió el 2 de enero de 1871 en Ciudad de México, a los 45 años. Su muerte provocó un inmenso dolor al presidente Juárez, al pueblo mexicano, y desde luego a sus hijos que sobrevivieron a su primera infancia. La noticia trascendió al resto del mundo.

Benito y Margarita reposan amorosamente, eternamente en su mausoleo, cobijando a sus cinco fallecidos hijos José María (diciembre de 1856-diciembre de 1864), Antonio (junio de 1864-agosto de 1865), María Guadalupe (octubre 1848-octubre de 1950), Amada (septiembre de 1851-octubre de 1853), y Francisquita (octubre de 1860-julio de 1862).

Datos interesantes recabados por equisgente, en el mismo monumento mortuorio, indican que por decreto del 18 de abril de 1873, el Congreso de la Unión declaró a Benito Juárez “Benemérito de la Patria” en grado heroico, y estableció que su nombre fuera inscrito con letras de oro, en un sitio especial, dentro del Salón de Sesiones del Congreso de la Unión.

Dicho decreto mencionaba, igualmente, que se harían los trabajos necesarios, en tiempo y forma, para edificar un monumento funerario en donde también serían depositados con la solemnidad del caso los restos de Doña Margarita Maza de Juárez y los de sus cinco hijos que se hallaban inhumados en el distinguido, florido y céntrico Panteón de San Fernando.

Se realizó un concurso público para saber quiénes serían los encargados de levantar este magnífico monumento. Los ganadores fueron los hermanos Juan y Manuel Islas, quienes ya habían realizado la máscara mortuoria del fallecido mandatario. En 1873 empezaron los trabajos, y el mismo decreto mencionaba un periodo para terminar su construcción.

Sin embargo, la fecha fue aplazada en varias ocasiones, siendo hasta 1880 su conclusión. Lo anterior, debido a que por las grandes dimensiones del monumento se tuvieron que expropiar varios terrenos sepulcrales ya ocupados en el ángulo noroeste del Patio Grande del camposanto, que hoy está convertido en museo donde se realizan recorridos guiados.

Si se observa con detenimiento, se notará que el estilo arquitectónico de este mausoleo presidencial se identifica como dórico-griego-clásico, porque se asemeja al Partenón en Atenas. Está hecho con cantera y recinto negro, adornado entre sus intercolumbarios con una reja de manufactura francesa realizada en hierro y plomo, verdadera joya de herrería.

Los hermanos Juan y Manuel Islas realizaron la edificación, que abarcó desde 1873 hasta 1880. (Fotografías: Graciela Nájera Sánchez)

En ella se pueden apreciar las águilas republicanas con sus alas entrecerradas, como una muestra de luto, y en ambas puertas de acceso se aprecia el monograma “BJ”, rodeado de una guirnalda de laurel, detalle estético que caracteriza al actual Museo Panteón de San Fernando. Los tiempos modernos exigirían un monograma similar, con las letras “MM”.

La escultura que se encuentra en el centro fue trabajada totalmente en mármol de Carrara, Italia. Es una hermosa y bien lograda figura que simboliza a la patria triste, afligida por la muerte de su hijo pródigo, quien reposa en su tierno regazo. Dentro del recinto funerario resalta también una de las frases más icónicas del también “Benemérito de las Américas”: “el respeto al derecho ajeno es la paz”.

La belleza original del monumento se mantiene. La única modificación que se ha hecho a ese atractivo mausoleo fue el cambio del basamento, rehecho en su totalidad, así como la ampliación de las escalinatas y la remodelación del techo. Todas esas intervenciones se llevaron a cabo en el marco de las obras hechas en la ciudad para los Juegos Olímpicos de 1968.