QATAR 2022: VUELTA A LAS ANDADAS
LOS MUNDIALES: EL ESCABROSO PASO DEL TRI
La XXII Copa Mundial de Futbol fue asignada a Qatar, país situado a orillas del Golfo Pérsico, luego de un proceso muy cuestionado por supuestos sobornos y favoritismos tanto para asignar la sede de ese torneo como para el de 2018 en Rusia. Estados Unidos, que también había solicitado —y perdido— la sede, encabezó una investigación, por medio del FBI, la cual terminó con la destitución de importantes directivos: el presidente suizo Joseph Blatter y el exjugador francés Michel Platiní, titular de la UEFA; así como el arresto de los dirigentes de la Concacaf y la Conmebol. El escándalo fue conocido como “FIFA Gate”.
Electo nuevo titular de la FIFA el suizo-italiano Gianni Infantino, finalmente las sedes para las competencias de 2018 y 2022 fueron respetadas, pero a partir de entonces nuevas sospechas de corrupción han surgido, ahora sobre posibles intervenciones irregulares de dirigentes árabes y estadounidenses para beneficiar a sus respectivas ligas y federaciones.
Por otra parte, el otorgamiento del torneo a Qatar fue seriamente cuestionado, debido a la falta de tradición futbolística en ese país, al pequeño tamaño de su territorio y a supuestas violaciones a los derechos humanos en la nación árabe, que afectaban sobre todo a mujeres y trabajadores extranjeros. En respuesta, los qataríes se comprometieron a realizar un Mundial bajo normas ecológicas, instalar aire acondicionado en todos los estadios y tomar medidas en beneficio de los obreros. Además, las fechas de la competencia, tradicionalmente realizada entre junio y julio, se movieron a noviembre y diciembre, meses de menor calor.

Atrás de Canadá
Como siempre, el proceso de calificación en la Concacaf fue enredadísimo: cuando ya se tenía un formato en base al ranking FIFA, la pandemia de Covid en 2020 impidió actualizar dicho ranking y debió cambiarse el sistema: en una primera ronda, los equipos colocados entre el sexto y trigésimo quinto puesto de la clasificación mundial se agruparon en seis grupos de cinco, de forma que los primeros lugares cada bloque pasaron a la segunda ronda, donde se eliminaron a ida y vuelta; los tres ganadores avanzaron a la ronda final y allí se unieron a los cinco mejores equipos de la región para jugar un octagonal todos contra todos. Los tres mejores avanzaron a la Copa del Mundo y el cuarto fue a la repesca internacional. ¡Ufff!
Al encabezar en 2020 el ranking en Concacaf, México pasó directamente a la tercera ronda, junto a Estados Unidos, Costa Rica, Jamaica y Honduras. A esos equipos se les unieron El Salvador, Canadá y Panamá, triunfadores de las fases previas. Sorprendentemente, el equipo de la hoja de maple obtuvo el primer lugar de la eliminatoria y el Tri, dirigido desde 2019 por el argentino Gerardo Martino,no pudo vencerlo ni en casa, como veremos enseguida.

México inició su camino al Mundial con una victoria apretada de 2-1 sobre Jamaica, en el “Azteca”. Enseguida, viajó a San José para lograr una importante victoria por la mínima sobre los ticos; empató con Panamá 1-1 en el estadio “Rommel Fernández” y, de regreso a territorio nacional, no pudo superar a los canadienses, con los que empató a un tanto. La confianza volvió con un contundente 3-0 en casa sobre Honduras y un triunfo de visita por 2-0 ante El Salvador, pero las dudas resurgieron con una derrota por igual marcador frente a EE.UU., en la gélida ciudad de Cincinnati.
La segunda vuelta comenzó con una dolorosa derrota en Edmonton, Canadá, por 2-1. Jamaica pagó los platos rotos frente a México en su propia casa, cayendo 2-1. Costa Rica vino y se llevó un empate sin goles del “Azteca”; Panamá fue apenas superado por la mínima en el mismo escenario, pero Estados Unidos también consiguió igualar sin goles en su visita a las tierras del Anáhuac. Los nubarrones se disiparon en las dos últimas jornadas con sendas victorias contra Honduras (0-1) en San Pedro Sula y sobre El Salvador en casa por 2-0, para llegar al Mundial en segundo lugar de la clasificación.

Un torneo sui géneris
La XXII Copa del Mundo fue la de más corta duración desde 1978, desarrollándose solamente durante 29 días, y también ha sido el más caro de la historia, con un costo aproximado de 220 mil millones de dólares. Se destinaron ocho estadios para el torneo, siendo el Estadio Icónico de Lusail el escenario de la inauguración y la final. Las otras ciudades que alojaron la competencia fueron Al Wakrah, Doha, Jor y Rayán. El balón oficial se denominó Adidas Al-Rihla y la mascota fue llamada La’eeb (en árabe, “jugador habilidoso”), una simpática kufiya o especie de turbante.
Por segunda ocasión consecutiva, el tetracampeón Italia quedó fuera de la competencia. Tampoco calificaron los representativos de Chile, Colombia, Nigeria y Suecia, y además Rusia no pudo participar en los juegos de clasificación debido a la guerra con Ucrania. Por otro lado, el país organizador, Qatar, fue el único debutante, y volvieron dos equipos luego de largas ausencias: Gales, que no acudía desde 1958, y Canadá, que no lo hacía desde 1986.

El Grupo A lo integraron Qatar, Países Bajos, Ecuador y Senegal. Los anfitriones pagaron la novatada y se convirtieron en el segundo país sede que no pudo superar la primera fase, luego de Sudáfrica en 2010. Por si fuera poco, no sumó ni siquiera un punto, pues perdió sus tres juegos: 0-2 en el juego inaugural ante los ecuatorianos, 1-3 contra Senegal y 0-2 ante los neerlandeses, quienes avanzaron en primero al empatar 1-1 con Ecuador y vencer también a los africanos por 2-0, que pese a todo calificaron en segundo lugar con una apretada victoria de 2-1 sobre los sudamericanos.
El bloque B estuvo conformado por Inglaterra, Estados Unidos, Irán y Gales. Tres equipos de habla inglesa y uno asiático. Los ingleses sumaron nueve puntos con sendas goleadas sobre Irán (6-2) y la otra escuadra británica (3-0), además de un empate contra EE.UU., conjunto que, a su vez, obtuvo el segundo puesto luego de empatar con los galeses y superar por la mínima a los iraníes, quienes se conformaron con el tercero gracias a su victoria de 2-0 ante Gales.

Argentina, nuevamente verdugo
México conformó el Grupo C junto a Argentina, Polonia y Arabia Saudita. El inicio fue prometedor, pero frustrante, al empatar sin goles ante los polacos, en un juego dominado por los aztecas donde volvió a surgir la ancestral falta de contundencia. Casi al final, a los europeos les señalaron un pénalti a favor, cometido sobre la estrella Robert Lewandowski, en una decisión polémica y similar a otras a lo largo del campeonato, muy cuestionadas sobre todo porque solían marcarse cuando involucraban a un jugador importante, lo que arreció las críticas sobre la aplicación discrecional del video arbitraje (VAR). Sin embargo, en esta ocasión el tiro del centro delantero fue detenido por Guillermo Ochoa, salvando al equipo nacional de lo que pudo ser una injusta derrota.
El segundo duelo del tricolor, contra Argentina, fue antecedido por especulaciones a favor y en contra, y de morbo debido a la nacionalidad del técnico nacional. Lionel Messi demostró su ya comprobada calidad y guio al equipo pampero a una victoria inobjetable de 2-0. Sin embargo, se acusó a Gerardo Martino de timorato y de haber entregado el resultado al conjunto de su patria, al dejar en la banca a jugadores importantes de carácter ofensivo.

El tercer choque del cuadro mexicano estuvo cargado de tensión debido a que la combinación de resultados obligaba al Tri a ganar por diferencia de tres goles para calificar sin depender de lo que hicieran los otros equipos. Se ganó a Arabia Saudita, pero no alcanzó. Pese a un tanto de Henry Martin y a un golazo de tiro libre de Luis Chávez, los asiáticos descontaron por conducto de Al-Dawsari y México fue eliminado.
Acerca del resto de resultados del grupo, Argentina, pese a que inició perdiendo sorpresivamente por 2-1 ante los árabes, se recuperó y logró calificar en primer lugar con seis puntos, luego de vencer también por 2-0 a Polonia, escuadra que avanzó como segundo con el mismo número de puntos que los aztecas, pero con mejor diferencia de goles gracias a su victoria de 2-0 frente a los saudíes.

La eliminación del tricolor en primera fase, tras siete mundiales consecutivos de haber llegado a octavos de final, desató una ola de críticas al técnico Martino, el cual incluso recibió insultos de hinchas a su regreso a México, y a la misma Federación Mexicana de Futbol, acusada de preferir siempre las ganancias económicas por encima del desarrollo deportivo. Como es de suponer, el director técnico fue cesado y se prometió por enésima vez reestructurar la cuestionada organización futbolística.
Alemania, fuera otra vez
El Grupo D lo ganó el campeón vigente, Francia, goleando 4-1 a Australia e imponiéndose 2-1 a Dinamarca, aunque cayó sorpresivamente por la mínima diferencia frente a Túnez. Los “canguros” sorprendieron y pasaron en segundo sitio, con sendas victorias de 1-0 ante daneses y africanos, que a su vez empataron entre sí sin anotaciones.
Una gran sorpresa se dio en el bloque E, donde Japón terminó como líder con dos triunfos por el mismo marcador (2-1) ante los excampeones Alemania y España y pese a una derrota por la mínima contra Costa Rica. Los hispanos también avanzaron, merced a una goliza de 7-0 sobre Costa Rica y a una igualada frente a los germanos a un gol. Los teutones finalizaron su participación con un claro 4-2 a los ticos, pero la afición y la prensa alemanas no perdonaron y calificaron a su otrora poderosa escuadra de “enano del futbol”.

En el Grupo F, Marruecos inició lo que sería una gran campaña empatando sin goles con la poderosa Croacia e imponiéndose 2-0 a Bélgica, uno de los favoritos, y 2-1 a Canadá. Los croatas pasaron en segundo, gracias a una goleada de 4-1 sobre los norteamericanos y un empate sin goles con los belgas, quienes quedaron fuera pese a derrotar 1-0 inmerecidamente a unos canadienses faltos de puntería.
Brasil pareció disfrutar un día de campo en el Grupo G luego de vencer 2-0 a Serbia y 1-0 a Suiza, pero fue inesperadamente frenado con una derrota por la mínima diferencia ante Camerún. Los suizos se apoderaron del segundo lugar ganando 1-0 a los cameruneses y 3-2 a los serbios, que a su vez repartieron puntos con los africanos luego de un empate a tres goles.
Finalmente, el bloque H vio calificar al Portugal de Cristiano Ronaldo tras un par de triunfos por 3-2 ante Ghana y 2-0 sobre Uruguay, aunque sufrió una derrota de 2-1 contra Corea del Sur, equipo que pasó en segundo puesto luego de empatar sin goles con los charrúas y caer 2-3 frente al conjunto africano, al cual de nada le sirvió el resultado, pues perdió 0-2 con un equipo uruguayo en plena transición.

Marruecos, la sensación
En los octavos de final, Países Bajos se deshizo de estados Unidos con un claro 3-1; Argentina venció apuradamente 2-1 a Australia; Japón y Países Bajos igualaron a un tanto y debieron definir el pase en penaltis, donde los neerlandeses fueron mejores. Brasil, Inglaterra y Francia se deshicieron de forma relativamente fácil de Corea del Sur (4-1), Senegal (3-0) y Polonia (3-1), respectivamente, mientras que Portugal aplastó 6-1 a Suiza y, en uno de los encuentros más interesantes, Marruecos dejó fuera en pénaltis a España, que no acertó ningún tiro de castigo, tras empatar sin goles en el tiempo reglamentario.
Llegaban a cuartos de final cinco equipos europeos, dos sudamericanos y un africano. En uno de los duelos más atractivos, Croacia dejó fuera a Brasil en tiros de castigo, pues empataron a un tanto en los 90 minutos y en el tiempo extra. Argentina y Países Bajos libraron un encuentro emocionante y peleado en Lusail, tras el cual igualaron a dos goles, por lo que también tuvieron que definir el pase en penales, donde los sudamericanos fueron más efectivos. Marruecos, por su lado, se deshizo de su otro vecino ibérico, Portugal, con un triunfo por la mínima diferencia, y Francia logró vencer a Inglaterra por 2-1, en otro juego espectacular.

Por vez primera en la historia, un equipo africano llegaba a semifinales, y además con un juego eficaz y ofensivo, pero Francia logró frenarlo con una victoria de 2-0. El otro duelo enfrentó a ches y croatas. Aunque los europeos iniciaron dominando el encuentro, un polémico pénalti cambió la situación y al final los argentinos se llevaron el triunfo por un contundente 3-0. Las críticas sobre el arbitraje arreciaron.
El encuentro por el tercer lugar favoreció a los croatas por 2-1, premiando así a una escuadra europea que, pese a su reciente aparición como país independiente, sumaba ya un segundo lugar y dos terceros, con una generación brillante en la que destacaba el gran mediocampista Luka Modric, uno de los mejores jugadores del mundo en los tiempos recientes.

La gran final, ante 88 mil 966 espectadores, ha sido considerada por muchos como la mejor de la historia. Luego de una ventaja inicial relativamente temprana de Argentina por 2-0, obra de sus estrellas Messi y Di María, los franceses, en una lucha cuesta arriba, lograron igualar a dos tantos con sendas anotaciones de Kylian Mbappé en los minutos finales. Ya en tiempo extra, un nuevo gol de Messi, por un discutido penal, puso nuevamente en ventaja a los sudamericanos, pero apareció nuevamente Mbappé para empatar a tres, también por tiro de castigo. El marcador ya no se movió y el campeonato se decidió en serie de pénaltis, donde los pamperos no fallaron ninguno de los cuatro disparos que ejecutaron, mientras que los europeos erraron dos. No hubo necesidad de tirar el quinto.

Argentina logró así su tercer título mundial, como brillante galardón a la brillante carrera de Lionel Messi, considerado por muchos uno de los mejores futbolistas de la historia y por varios incluso el mejor. Y aunque el título de los sudamericanos ha sido cuestionado por especulaciones de favoritismo arbitral, lo cierto es que el técnico argentino, Lionel Scaloni, logró conformar un conjunto de jóvenes de gran calidad comprometidos con el objetivo (Julián Alvarez, Emiliano Martínez, Alexis Mac Alister, Enzo Fernández) apuntalados por futbolistas de mayor experiencia como Messi, Di Maria, Lautaro Martínez o Nicolás Otamendi.
El campeón goleador fue el francés Kyllian Mbappé, quien anotó ocho tantos en siete partidos, para sumar 12 en su trayectoria mundialista, por lo que, con apenas 27 años y en plenitud de facultades, está en camino de superar a Miroslav Klose como máximo anotador en la historia de la competencia, aunque aún se ve lejano el récord de 13 anotaciones en un solo torneo de su compatriota Just Fontaine, en la Copa del Mundo de Suecia 1958.


