“EL SOL DE LEÓN”, BALUARTE DEL PERIODISMO MODERNO EN EL ESTADO DE GUANAJUATO
Resumen del texto escrito como parte de la celebración del aniversario 80 del origen del diario leonés
El Sol de León fue la empresa punta de lanza del periodismo industrial del estado de Guanajuato. Su primer número, el 2 de agosto de 1946, representó la llegada de un periódico con formato moderno para su época y fue espacio para la profesionalización y tecnificación del quehacer periodístico en la entidad. Dio forma al trabajo editorial profesional y ha sido históricamente centro de formación y desarrollo para el reporterismo, el diseño y la fotografía noticiosa.
El semanario leonés El Obrero había tenido una breve etapa de diario entre 1910 y 1911. Años después surgieron y desaparecieron El Correo (1925), Evolución (1931), El Centro (1932) y La Voz de León (1932, primer diario vespertino de la entidad) y El Heraldo (1937, con el lema “Diario Independiente); en 1936 comenzó a circular Guanajuato, bajo el lema de “Diario del Bajío”, que apareciera en 1932 como semanario y era de circulación regional impreso en Irapuato y que fue el único que llegó a la década de 1940, misma en la que el periodismo tuvo su año clave: tras el comienzo de la etapa de modernización urbana postrevolucionaria de León, surgiría un conflicto político que tendría como momento cumbre la matanza del 2 de enero de 1946.
En ese contexto apareció El Sol de León, un diario que trajo a la entidad el modelo de periodismo moderno de su tiempo, perteneciente a la Cadena García Valseca al momento de su apertura.

El nacimiento del pionero del periodismo industrial corporativo en Guanajuato
El jueves 1 de agosto de 1946, el obispo de la Diócesis de León, Emeterio Valverde y Téllez, bendijo las instalaciones de El Sol de León, cuyo lema era “Diario Informativo de la Mañana”. El presidente de la Junta de Administración Civil era Carlos A. Obregón, que llegó al cargo luego de la matanza de sus seguidores el 2 de enero de ese año, hecho que daría lugar a que el 8 de enero el Congreso de la Unión declarara desaparecidos los poderes en el estado. Todo lo anterior se consigna en la nota del primer número, publicado el viernes 2 de agosto de 1946. El Sol de León comenzó a circular ocho meses después de la represión, entre las consecuencias de la convulsión política leonesa y, a decir de uno de sus fundadores, Francisco Mata Torres, con la meta de “rehacer la concordia, la hermandad leonesa”.
La noticia del momento estaba en lo político. Por eso la cabeza del primer número del nuevo periódico fue: LA SUPREMA CORTE DECIDIRÁ SI LAS / ELECCIONES SON O NO NULIFICADAS
Esa portada tenía dos implicaciones: entraba con la noticia del momento (las secuelas políticas de la matanza) y la demostración de sus ligas con los poderes locales, tanto políticos como fácticos. Iniciaba la competencia con dos periódicos líderes en la entidad: Guanajuato. Diario del Bajío y el semanario Estado de Guanajuato, impreso de gran presencia en la capital del estado.
El nuevo diario superaba en estructura a sus dos principales competidores, que tenían tirajes de hasta un máximo de cuatro mil ejemplares, con un esquema de empresa con tres o cuatro funciones básicas (editor, redactor y técnico impresor), con modelos editoriales donde información y opiniones eran regularmente parte de un mismo texto. En contraste, El Sol de León disponía de la maquinaria más moderna y funcional del momento, aunque en pocos años resultó obsoleta.

El periodista Arturo González escribió en la revista Tiempos (órgano del Archivo Histórico Municipal de León) que José Fuentes Gámez, primer director de El Sol de León, era un periodista formado en diarios de circulación nacional, organizó su departamento de redacción y su cuerpo de reporteros. Armó un completo catálogo de “fuentes” y dio más importancia a lo informativo que a los asuntos políticos o de facción.
González añadió que El Sol de León acostumbró al público leonés a leer un periódico diario y enseñó a los representantes de instituciones oficiales y privadas a dar información sobre sus actividades. Asimismo, enseñó a los periodistas a obtener esa información y presentarla al público en forma oportuna. Contaba con servicios informativos nacionales e internacionales.
Sin embargo, cabe precisar que lo anterior fue un proceso lento y sobre la marcha: los primeros números de El Sol de León eran ediciones con predominio de información nacional e internacional. Las notas locales iban en alguna columna e inicialmente su información de nota roja fue reducida y sin fotos.
La apertura de El Sol de León era parte de la expansión de un corporativo de periódicos controlados por el coronel José García Valseca, un militar aliado a los gobiernos posrevolucionarios y que contaba para 1940 con más de 40 periódicos impresos en el país a partir de El Sol de México, un diario oficialista, de corte conservador y que, en el contexto de la guerra fría asumió una posición anticomunista, antilaboral y pro estadounidense.
El nuevo flamante diario tenía una sección local y una nacional, en donde publicaban el grueso de las noticias policiacas. Iban a la contraportada, que correspondía a las páginas 6 u 8, según la cantidad de páginas por edición, de lo que se conocía como “segundo tiro”; esto es: era impresa después de la sección general local. En la sección nacional e internacional estaban insertos los anuncios clasificados, deportes (para esperar los resultados de los encuentros deportivos) y ―aunque no tenía formalmente un nombre como tal― la plana de información policíaca.

Un dato interesante: durante los primeros meses eran pocas las notas locales y estatales y no se firmaba información a los redactores (era poco usual utilizar el término “reportero”). Hubo un proceso de contratación y formación de personal para el desarrollo de una profesión al estilo moderno, con fuentes asignadas y con un estilo de redacción más informativo y menos editorializante.
El 7 de agosto de 1946, el diario anunciaba su primera contratación local: Lilian Pérez Palacios, redactora de la sección de sociales. La promoción de la imagen de las familias notables de la ciudad era el escaparate para el vínculo del diario con los poderes locales: empresarios y políticos.
En los primeros meses de 1947, El Sol de León comenzaba a adquirir más forma de periódico local, con notas de León, la capital del estado y otras ciudades de la región. Aparecieron entrevistas a personajes y su primera columna: “Rugidos de León”, firmado con el pseudónimo de “Capitán Metralla”.
Comenzó la publicación de reportajes dominicales sobre temas locales. Un ejemplo es el correspondiente a la apertura de la planta de Cementos de León, publicado el 2 de febrero de 1947. También formalizó su sección deportiva que daba cuenta del entonces poderoso equipo León.
En los números correspondientes a 1948 eran mucho más frecuentes las portadas con notas principales sobre hechos registrados en el estado y aumentó la información regional y deportiva. Lilian Pérez era la única periodista ―reportera, columnista y editora― cuyo nombre aparecía todos los días.
En sus orígenes, el diario actualizó su tecnología de impresión en 1949, 1953 y 1957. Gracias a esa actualización, cuando años más tarde la Cadena adquirió el periódico Noticias, tiraría también la edición vespertina. De igual manera, imprimió de mediados de la década de 1950 a la de 1960 un diario exclusivo para la capital del estado: El Sol de Guanajuato. Luego sería rebasado en tecnología, tiraje y circulación por nuevas publicaciones.

Pie de imagen: Luego de que en 1949 “El Sol de León” cambiara la prensa con la que inició actividades en 1946, en 1953 adquirió una rotativa aún mejor y estrenó instalaciones. “El Sol de León”, edición del 13 de agosto de 1953. Segunda imagen: Profusión de fotografías en las planas de la sección de Deportes de “El Sol de León”, edición del martes 22 de septiembre de 1953. (AHML)
Punta de lanza
El Sol de León fue la punta de lanza para la llegada de más diarios acordes con el modelo de periodismo político de su época: El Sol del Bajío (en Celaya, 1949), Noticias (1952, matutino leonés que después se convertiría en vespertino), Noticias (1954, mismo nombre, pero en Celaya, que pasaría a Irapuato y se convertiría en El Sol de Irapuato) y El Heraldo de León (1957). A finales de la década de 1978 vendría una nueva andanada de diarios en León y el estado.
Guanajuato. Diario del Bajío y Estado de Guanajuato cerraron en la década de 1980. Sólo algunos de los fundados en las décadas de 1970 y 1980 sobreviven a la fecha. Ese primer El Sol de León cerró en 2002 y resurgió en una segunda era ―ya con cuasi dominio digital―, en 2009. Fue el pionero de un periodismo de luces y sombras, pero que es el nuestro.

