A 40 AÑOS DE LA PARTIDA DE VIRGINIA SOTO: UN HOMENAJE AL BIEN GOBERNAR

A Virginia Soto, una de las primeras presidentas municipales de México y la primera de Guanajuato, una tumba vecina le hacía sombra en el panteón de su natal Dolores Hidalgo: la de José Alfredo Jiménez. Pero en 2024 cambiaron las cosas: fue convertida en mausoleo y se le rindió homenaje por el centenario de su natalicio. Ahora se recuerdan los años de su partida física.

Nació el 15 de octubre de 1924 en la casa 27 de la calle de Don Juan Manuel (hoy calle Chiapas).  Fue hija de Everardo Soto Vázquez y Soledad Rodríguez Sandoval. Aunque José Alfredo era Jiménez Sandoval, no hay dato que establezca que tenían relación de parentesco, pero sí una coincidencia.

La familia se mudó a varias casas hasta que finalmente ella, ya emancipada, Virginia Soto se cambió al número 10 de la calle Guanajuato, a una cuadra y en la acera de enfrente de donde nació el compositor. Esa finca fue donada por ella al municipio dolorense y es ahora un Jardín de Niños y lleva el nombre de la benefactora.

Virginia Soto (fotografía propiedad de sus familiares). Siguiente imagen: Virginia Soto Rodríguez y su Secretario de Ayuntamiento don Tobías E. Aguayo Juárez. 15 de septiembre de 1960 (fotografía propiedad de la familia Aguayo Juárez).

Virginia Soto destacó desde su niñez y adolescencia. Estudió primaria en la Escuela Federal “Centenario” y Secretariado y Música en el Colegio Particular Incorporado “Lic. Álvaro de Osio y Ocampo”.  Fue secretaria en el Departamento de Contabilidad en la Casa Comercial “Nieto Hermanos”, ubicada en la esquina de Hidalgo y Chiapas.

A los 17 años ya era secretaria general de la Mesa Directiva de la Escuela Centenario. De 1951 a 1954 laboró como Secretaria Administrativa en la Secretaría de la Presidencia Municipal. De 1955 a 1957 fue Oficial Mayor. Fue taquimecanógrafa y directora fundadora del Centro de Bienestar Social, que se ubicaba en el número 2 de la Avenida San Luis Potosí.  Ahí estudiaron muchas jóvenes, sobre todo de escasos recursos económicos. La recuerdan con gratitud y cariño, pues impartía las clases gratuitamente.

Gustaba de la música clásica, la ópera, el teatro, la lectura, tocar el piano y el órgano, la pintura, las corridas de toros y los encuentros deportivos. Viajó por el mundo y su cultura, liderazgo y empatía la llevaron a que fuera designada candidata a la presidencia municipal dolorense en 1957 por el Partido Revolucionario Institucional, en un contexto nacional donde las mujeres apenas gozaban del derecho al voto y a ser votadas desde 1953.

La primera bajo un esquema federal

Antes de 1957, hubo varias mujeres que presidieron un ayuntamiento: Aurora Mesa Andraca, que en 1936 ocupó la presidencia del Consejo Municipal de Chilpancingo por designación del gobernador tras una desaparición de poderes locales, reconocida como la primera alcaldesa en la historia de México y de América Latina; en diciembre de 1946 se reformó el artículo 115 de la Constitución para permitir la participación de las mujeres en elecciones municipales y surgieron las primeras gobernantes electas en las urnas: María del Carmen Martín del Campo, en 1947, fue presidenta municipal de Aguascalientes y la primera electa democráticamente, en tanto que María del Socorro Blanc Ruiz en 1950 se convirtió en la primera mujer en asumir la alcaldía de San Luis Potosí, inicialmente cubriendo un interinato.

Sin embargo, era sólo el derecho al voto municipal y de carácter estatal. No existía ese derecho a nivel federal. En 1957 Virginia Soto, fue la primera bajo esta disposición. El 1 de enero de 1958 tomó posesión como la primera presidenta municipal en la historia de Guanajuato. Gobernó hasta 1960. En el ejercicio de su cargo participó activamente en la organización de los festejos conmemorativos del aniversario 150 de la Iniciación del Movimiento de Independencia.

No tuvo un gobierno terso

Hubo ataques en los corrillos políticos, circularon pasquines para plantear una abierta oposición de quienes consideraban que una mujer no debía gobernar. Sin embargo, tanto su reconocimiento por parte de amplios sectores de la población y por la misma fuerza del partido, Virginia Soto Rodríguez obtuvo un triunfo arrollador el 15 de diciembre de 1957. 

Su gestión se desarrolló en un ambiente adverso, con campañas de hostilidad, pero tuvo el apoyo del gobernador Jesús Rodríguez Gaona y el presidente de la república, Adolfo López Mateos.

La tumba de Virginia Soto antes de su restauración, junto a la de José Alfredo Jiménez. Siguiente imagen: La restaurada tumba de Virginia Soto. (Fotografías, Comunicación Social del gobierno municipal de Dolores Hidalgo)

Legado de gobierno 

· Mejoras en la carretera a Guanajuato.

· Carretera a San Felipe.

· Construcción de viviendas populares en La Alameda.

· Guardería infantil en la calle Campeche.

· La Escuela Secundaria Técnica no. 4.

· El Centro de Capacitación.

· El Mercado Independencia.

· La Presa de Peñuelitas.

· La modernización del sistema de agua, drenaje y alumbrado público.

· El adoquinado de calles.

· La construcción del auditorio y el rastro municipales.

· La creación de la Granja Experimental “Viñedos del Padre Hidalgo”.

· La declaratoria de Dolores Hidalgo como “Población Típica e Histórica” por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

· La construcción del Monumento y la Estela de la Independencia.

· La gestión de escuelas rurales, nocturnas y de enseñanza especializada.

· La edificación de la Oficina de Correos y Telégrafos Nacionales, entre muchas otras.

Impulsó los desayunos escolares, el Centro de Bienestar Social Nazario Ortiz Garza y a gestionar apoyos para las familias más necesitadas. 

Tras su paso por la presidencia municipal, continuó su carrera política: fue diputada federal por la XLV Legislatura (1961-1964) y fue la primera guanajuatense en ocupar ese cargo. Posteriormente, fue senadora suplente en las Legislaturas XLVI y XLVII. Virginia Soto Rodríguez falleció el 19 de julio de 1986. 

También la casa donde falleciera la alcaldesa ha sido restaurada. (Fotografía de Google Earth)

Reivindicada y homenajeada

El 17 de octubre de 2024 las autoridades municipales le rindieron un emotivo homenaje para conmemorar el centenario de su natalicio. La tumba de la homenajeada fue convertida en mausoleo y la obra fue inaugurada ese día. También montaron una exposición fotográfica denominada “Virginia Soto y su Legado Histórico”.

Ya el mensaje no está y, contrapuesto a la tradición liberal de tumba laica, el mausoleo tiene cruces. Más allá del detalle del simbolismo político-ideológico, la tumba honra a una guanajuatense que luchó por los derechos de las mujeres y gobernó con resultados positivos por encima de críticas y adversidades.